Se nos viene la gira "Dos pájaros de un tiro"

Desde muy chiquito comencé a escuchar discos de Joan Manuel Serrat.

Sería porque estaban en casa y, como era yo un pibe cuidadoso que no rompía generalmente las cosas, me dejaban operar el tocadiscos Winco sin demasiadas restricciones.

Bien podría haber escuchado yo a otros autores (en realidad los escuchaba pero no tanto como al catalán) pero terminaba por concentrarme siempre en sus discos.

A excepción de un LP, "Mediterráneo" nada menos, los ocho restantes eran simples. Entre ellos estaban los temas Fiesta, Como un gorrión, Qué va a ser de ti, Lucía, (estos dos últimos se repetían en el LP) Cantares, El Titiritero, La Saeta, Manuel, Poco antes de que den las diez, Balada de otoño, Poema de amor, Tiempo de lluvia, Penélope...

Uff... Tantos recuerdos.

De yapa mi abuela me cantaba "Nanas de la Cebolla" (esta y el tango "La Calesita" eran sus dos hits para conmigo) así que Serrat se incorporó a mi vida cotidiana desde mi mas tierna infancia.

De mas está decir que seguí escuchándolo y poco a poco, en épocas en las que no existía el eMule ni el Ares, me fui haciendo con toda su discografía.

Así que bien puedo decir que crecí escuchando al Nano.

Y lo hice hasta transformarme en un 'incondicional' del natural de Barcelona. Al punto de conseguir y escuchar también toda su obra en catalán, para enojo de mi padre gallego (gallego "de Galicia" verdaderamente y no "gallego" en el sentido rioplatense del término que se aplica a los españoles todos).

La cuestión es que siempre me sentí un acólito de sus producciones. Y cada vez que daba un recital en Buenos Aires, allí estaba yo para ir a verlo.

En el '92 disfruté "como un cosaco" lo que para mi y hasta hace no mucho fue su última gran producción: "Utopía".



Y es que lo que Serrat produjo luego, les soy sincero, no me gustó demasiado.

Creo que a partir de su disco "Nadie es perfecto" (1994), y como si el título mismo diera cuenta de un declive, el Nano no volvió a ser el mismo.

Tuvo una merma vocal importante que, según yo opino, hizo que acondicionara la música de sus canciones a su "nuevo y reducido" caudal de voz.

El siguiente trabajo constó de una "Banda sonora D'un temps d'un país" y me "auto-fabriqué la excusa" de que como era en catalán y oneroso (disco doble) no lo iba a comprar.

Igual a lo que me ocurriera con "Nadie es perfecto", a "Sombras de la China" le achaco lo mismo: la música estaba "atada" a un desempeño vocal mas pobre de Joan Manuel.

En fin, para resumir y no incordiar, que todos los discos posteriores en catalán no los compré y que de los que sacó en español juro que leí decenas de veces sus "libritos" con las letras pero los escuché muy poco.

Porque claro, la capacidad narrativa y literaria sí estaba intacta.

Pero no todo es tan blanco o negro y hubo una quinta pata en esta mesa que influyó mucho en que haya "sufrido" yo esta suerte de "distanciamiento" de Serrat.

Y no es sino la aparición en escena de quien yo comprendí y adopté como su "reemplazante natural": Joaquín Sabina.

En el '88 una tía que fue y volvió de España me trajo tres discos del de marras: "Joaquín Sabina y Viceversa", "Hotel, Dulce Hotel" y "El hombre del traje gris". Y yo, como dicen los madrileños, 'flipaba'.



En mis preferencias musicales de por entonces convivían ambos cantautores. El Serrat de siempre, de mi infancia y adolescencia y este "nuevo" Sabina que, con una poesía mas urbana, ácida y pesimista había logrado conquistarme.

Paradójica y paralelamente con lo que yo marqué antes como un declive de Serrat, Sabina alcanzaba la cima (luego vería yo que trepó aún mas alto) con sus discos "Mentiras piadosas" (1990) y "Física y Química" (1992).

Y también en cada teatro (por entonces sólo el Gran Rex y una vez la cancha de Ferro) en donde se presentaba Joaquín allí estaba yo.

Por supuesto que "volví para atrás" a conseguir toda su discografía previa (a que yo lo conociera) y "atando cabos" me ligué de yapa a otros grandes cantautores como Javier Krahe y Luis Eduardo Aute.

De Serrat ya lo dije, se me "venía cayendo" un poco a la vez que Sabina continuó arrasando con sus cada vez mejores producciones en las que no solo descollaba con sus letras sino con una música que abarcaba todos los ritmos. Desde la salsa y el son hasta el tango, el rock & roll, el blues y el rap.

Pero bueno, ubicándome ahora por el 2003 me encuentro con que Serrat saca un disco sinfónico en el que aborda los "clásicos de siempre" y, para no darle la espalda al Nano y dándome a mi mismo la oportunidad de "recuperarlo" me ecuentro con la grata sorpresa de que ya no lo escuchaba yo tan "caído" al catalán.

Y una vez mas comenzó el idilio original.

Tenía entonces a estos dos, junto con Silvio Rodríguez (por seguir la línea de cantautores y hablando de ellos ya que consumo mucho tango y folklore y en esos rubros puedo citar a varios intérpretes), en la cima de mis preferencias otra vez.

¿Cómo no soñar entonces un recital de ambos? Juntos, digo.

La canción "Mi primo el Nano" que Sabina le dedicó a Serrat "permitió hallar un marco previo" como para dar a entender a sus seguidores que existía "algo personal" en todo esto y entre estos.

Mas aún cuando en el Disco Homenaje "Serrat eres único" Sabina se despacha con un "No hago otra cosa que pensar en ti" al que le agrega unos versos finales que ponderan y adulan a Joan Manuel y sus musas.

Digamos que ya a principios de este 2007 se gestó la gira "Dos pájaros de un tiro" que los tendrá juntos sobre un escenario argentino (tocarán en cancha de Boca) a mediados de diciembre de este año.

Digamos que para que dejara yo de creer que era un sueño ya comenzó la gira en España desde fines de junio.

Digamos que sin embargo sigo yo soñando despierto aunque tengo ya la platea en mis manos.

En cuanto los vea y ya despierto confirme que aún continúan sobre el escenario y pueda escuchar, ver y disfrutar el espectáculo; escribiré algo al respecto...



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