Serrat y Sabina levantaron vuelo en la Bombonera




Hace unos meses escribí algo al respecto. Como comentando la situación previa en la que personalmente me hallaba antes de concurrir al estadio para ver a este "par de pájaros" juntos sobre el escenario.

Al artículo, que a los que no lo leyeron les recomiendo hacerlo antes de seguir con el presente, podrán acceder desde este enlace: Se nos viene la gira "Dos pájaros de un tiro".

Encontré al estadio de Boca Jrs. colmado, con dos pantallas gigantes y un escenario gris, demasiado gris a decir verdad. Parecía como la explanada del Congreso o de la Facultad de Ingeniería.

Como ya comenté, de poco sirvió que contara previamente con las noticias que llegaban de la gira de este dúo. Para mi, fanático y seguidor de ambos, era soñar despierto y hasta tanto no los viera juntos realmente sobre el escenario no daría cuenta de que el espectáculo fuera verdadero.



Mi sueño finalmente se hizo realidad a las 21:39 hs. del domingo 16 de diciembre de 2007, año de N.S.J.C.

Abordaron el escenario "a fuego cruzado" con sus temas de apertura misturados eclécticamente pero sin renunciar a sus raíces.

Así ordenaba Sabina "Ocupen su localidad" y auguraba Serrat "Hoy puede ser un gran día".

Lo que siguió después fue un festival. "-Un lujo para el alma y el oído..." como dijera Sabina en una de sus canciones (dedicada precisa y casualmente a Serrat hace tiempo y sin miras de esta gira).

Escuchar a Serrat cantando los 'clásicos' de Sabina y viceversa fue reconfortante. Mas aún cuando se prodigaron en dueto.



El escenario antes gris se transformó en una explosión multicolor que resultó casi un alarde de iluminación vanguardista para este "veterano dúo".

Aves de paso, Pueblo Blanco, Algo personal... El repertorio convenció a propios y extraños ya que su elección y arreglos fueron cuidados al detalle.

No había de todas formas muchos "acólitos de un solo pájaro". Algunas jovencitas de menos de 24/23 tal vez qué solo vinieron por ver y escuchar a Sabina. Algunos "señores mayores" de 55 que sólo llegaron a la Bombonera a ejercer de incondicionales del catalán.

Ambos reducidos grupos creo se sorprendieron gratamente por la performance "del otro pájaro".



Pero el grueso de la masa humana, de las casi 50.000 almas, estábamos allí por ambos y disfrutamos como pocas veces un recital.

Tuve luego, ya que por suerte llegué "virgen por decisión" a este concierto para que todo fuera sorpresivo, oportunidad de ver videos y escuchar temas de lo que fueron otros recitales de la gira. En Barcelona y Madrid por ejemplo y para nombrar los espectáculos brindados en los propios terruños de uno y otro artista.

Si bien fueron también impecables creo que los que brindaron aquí en Buenos Aires tuvieron mayor química.

Quizás esté perdiendo la objetividad en afirmar esto. O quizás sea cierto y obedezca a que era el "cierre de la gira" y gastaron toda la munición que sobraba en sus cartucheras sabiendo que luego de estos recitales no habría otros por un tiempo.

Pero me inclino a decir que el "ida y vuelta" con el público tuvo una magia que sólo se da entre estos dos y todos nosotros.


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El primer hito estuvo dado por "Y sin embargo", que siendo de Sabina arrancó cantándolo Serrat para terminarlo luego ambos. En realidad el público ya que tuvo una cantidad de repeticiones de estribillo que calculo récord para esta o cualquier otra canción (El video precedente corresponde a un recital que dieron en Madrid y no contó con misma suerte al final de la canción).

Entre canción y canción, sobre todo cada vez que se establecía cual fiesta taurina un cambio de tercio y se retiraba uno de los dos, ambos montaban un verdadero show. Un "scketch" podríamos decir sin dudarlo.

Las rimas, que con reminiscencias de Espronceda, Góngora y Quevedo delataban a Sabina como autor, no estuvieron ausentes tampoco.

¿Que mucho de todo esto estaba guionado? Seguramente... ¡Pero que bien lo montan joder!



Y hubo mucho que resultó espontáneo e improvisado también. Se notó, gustó y disfrutó.

La química, mas que la física, que generan entre estos dos es realmente maravillosa. Se los nota disfrutar a uno del otro y se hace extensivo a todo el público, que delira, se reconforta y maravilla con sus actuaciones.

A Serrat, para bien de todos, lo noté "recuperado" de lo que para mi fue un "largo bajón" de al menos un lustro en su capacidad vocal.

Sabina mantuvo la "actitud rocker" que suele imprimir en todas sus presentaciones en vivo y lució tal y como hace mas de una decena de años en aquel mítico recital que diera en cancha de Ferro.

Faltó a la cita uno de los lugartenientes sempiternos de Joaquín, Panchito Varona, pero sí estuvo el otro pilar de sus músicos de siempre: Antonio García de Diego.

Por el lado del "Team Serrat" no podía faltar su mano derecha de siempre: Ricard Miralles.

Y el resto de los músicos, menos conocidos, cumplió en gran forma. Quizás se le pueda achacar algún defecto a la dupla coral femenina. Pero, y es por lo que me inclino ahora mismo, quizás no.

No hago otra cosa que pensar en ti, Quién me ha robado el mes de abril, Princesa, Contigo, Tu nombre me sabe a hierba (que es así a pesar de que siempre en todos lados escriban "yerba"), A la orilla de la chimenea y otros temas mas seguían dándole ribetes gloriosos al espectáculo.



Hasta que "Señora" en boca de Sabina generó una vez mas un pico de adrenalina entre la gente con el consabido "-...si cuando se abre una flor/ al olor de la flor/ se le olvida la flor..."

"Aquellas pequeñas cosas" aportaron solemnidad a continuación de aquella para estallar todos luego, y otra vez, al son de "El Muerto Vivo" que sirvió de marco para la presentación de los músicos (que es una constante y coincidencia en los recitales de ambos artistas).

A partir de allí el espectáculo fue in crescendo de manera incontrolable, desmesurada casi.

Poema de amor, Noches de boda y Mediterráneo... ¡Cómo iba a faltar esta señores! Y a continuación y como para que no decaiga y venga otro 'clásico' pero del otro autor se vino "19 días y 500 noches".

 Nos dolían las manos de aplaudir a estas alturas.



De golpe Serrat arranca con "Penélope" y, precisamente, sólo llegó a decir el nombre (con que arranca la canción, quién no lo sabe vamos) y explota en un tosido... "-...pobre Penélope..." prosigue el catalán mientras intenta recomponerse y retomar el tema.

El estadio todo aplaudió a rabiar en una pose y actitud que "metaforizaba" un golpe de puño sobre el pecho seguido de señalización de dedo índice al tiempo de gritar: "-...te bancamos a muerte..."

Y Serrat respondió brindando luego una "versión original" del tema como si los años no le pesaran. Recordemos y aclaremos que su repertorio se va aggiornando bajando las revoluciones y el 'tempo' en sus canciones como adaptánsose a su edad cronológica. Pero acá rompió el libreto, se metió en la máquina del tiempo y por poco hizo carne aquello de "Hace veinte años que tengo veinte años".

Aplauso cerrado e irrupción en escena de Sabina que lo abraza y acercándose al micrófono se pone a toser mofándose de lo sucedido (pero no con mala espina, entiéndase, fue otro pase de comedia magistral).

"Mas de cien mentiras" a dúo y el "cierre" que, como la apertura, fue mixto. "Fiesta" para Serrat y "Pastillas para no soñar" para Sabina.



Todos sabemos que cada uno cierra la "parte oficial" de sus actuaciones con estos temas así que el final se anunció por partida doble.

Y aquí 'talló' el "-¡Oh-Oh-Oh-Oh-Ooooh!" propio de los recitales del Nano y con el que sus seguidores reclamamos siempre los "bises".

Y los hubo, cómo no. Y fueron varios y variados.

Cantares, Y nos dieron las diez, Lucía... Entre otras y para cerrar con un 'interminable' "La del Pirata Cojo" que supuso el final.

Pero no... Quedaban algunos "-¡Oh-Oh-Oh-Oh-Ooooh!" por corear y los eternos cantautores nos deleitaron con tríptico final "Calle Melancolía-Que se llama Soledad-Para la libertad"

Poco mas puedo decir de este recital. En realidad mucho mas ya que las sensaciones que experimenté fueron muchas, todas placenteras.

Todo el público disfrutó, jubiloso, del espectáculo y lo demostró haciendo jirones sus palmas.



Y ellos dos, Serrat y Sabina, disfrutaron también y tanto que resultó evidente en sus sonrisas amplias y sinceras. Verdaderamente que no es habitual ver cómo los artistas disfrutan tanto de su público.

Y la sinceridad, repito, de ése sentimiento es la que nos transforma en un público incondicional.

Por los siglos de los siglos.

Larga vida al 'Natural de Barcelona' y al 'Genio de Úbeda'.



Ir a la web del autor --> KO12


Escuchá un compliado del Recital (dale PLAY):

 boomp3.com


1 comentarios:

dr dre beats dijo...

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