Parto de vacaciones



Y si. Merecidas o no, me las tomo. 

Así que no podrán criticar mis artículos sino hasta mi regreso (allá por el "lejano" febrero, es decir en sólo 15 días).

Me voy con la esperanza de que el resto de los editores de este Blog haga su trabajo y continúe "colgando" artículos de interés (ya no digo "redactando" porque de momento es una tarea que sólo yo estoy realizando).

Mucho fue el tiempo que dediqué y dedico a contar con al menos un editor mas que se ponga al teclado a escribir pero, también de momento, no lo logro.

Al último editor invitado, Diegote, me costó convencerlo. Pero finalmente se registró. Aunque, de momento también, no haya hecho ni un solo artículo...

Bueno, dejando ahora estos "Temas Blogísticos" (de momento los nombré solo para demostrar un interés superior del que tengo por el Blog) me pondré a hacer lo que realmente importa en estos momentos previos al viaje.


Nota al margen: De momento noto que estoy escribiendo algo acelerado y mi prosa resulta repetitiva y malsonante.  De momento no pienso corregirla (calculo que quedará así ya que pasado este momento perderá interés la nota si es que alguna vez lo tuvo). De momento intentaré no volver a utilizar "de momento" entonces.


Probarme todo el cambiador a último momento para descubrir que sólo un 30% de la ropa me sienta bien, acomodar entonces esta poca ropa, revisar el automóvil, completarle aceite, líquido de frenos, gasolina, "alineación y balanceo", seleccionar las herramientas necesarias en caso de algún tipo de avería mecánica, etc., agenciarme unas vituallas para el viaje, dejar pagas todas las cuentas que tengan vencimiento durante mi ausencia, calcular bien las últimas comidas para no tener que tirar las que no se consuman (la heladera debe, necesariamente, quedar vacía y abierta), analizar el mapa de rutas y accesos desde mi ubicación hasta el paraje de destino, dejarle un juego de llaves a un familiar para que riegue las plantas, intentar sin éxito acomodar los cientos de cosas que se deben de llevar cuando viaja uno con un bebé de menos de un año de edad, inventariar cosas que no debo olvidar llevar (para luego olvidar el inventario y olvidarlas todas), etc. etc. etc.

Algún avispado me preguntará ¿Y por qué no hacer todo esto con mayor anticipación?

Y yo le responderé que es bien cierto. Las ventajas de planificar y adelantar todo este tipo de tareas son inconmensurables.

Y mientras maneje iré diciendo que será esta la última vez que haga todo a último momento.

Y por supuesto que las próximas veces me olvidaré de todo este razonamiento (y de la pregunta de algún avispado) y haré exactamente lo mismo.

Durante la situación llego a padecer un poco y a recriminarme bastante a mi mismo por haber llegado a tal extremo. Desde ya que todo lo que me "auto-recrimino" queda casi como un halago comparado ante la recriminación absoluta y perenne de mi mujer.

Pero con el tiempo, ya pasados los hechos, me reconforto recordando mi "capacidad de improvisación" para solucionar los inconvenientes acaecidos (a los "correctores de estilo" que escriben a mi e-mail les anticipo que está bien escrito el participio) ante el olvido de todas las "cosas inolvidables" que figuraban en el inventario que siempre pierdo y encuentro sólo al regreso, en la mitad del escritorio vacío.

Así que ya me voy marchando amigos. No vaya a ser cosa que me demore todavía mas y directamente no prepare nada.

¡Chau!


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