La oscuridad de antaño

Recuerdo mi infancia y adolescencia en un típico barrio del conurbano, zona sur del GBA.

Mi casa del tipo “chorizo” –a la que sigo yendo porque allí viven mi abuela y una tía- con su patio extenso, como de 45 metros de largo, y su baño “externo”.

Entre las muchas cosas que extraño incluyo la oscuridad. Sí, la oscuridad.

Es que “la oscuridad de antaño” era inmensa y todo lo abarcaba.

Había que ser muy ducho y contar con mucha memoria gráfica para esquivar objetos.

Y salir al patio para recorrerlo y llegar al baño en una noche invernal con cielo nublado suponía además meterse en una “boca de lobo”.



Hoy me levanto en mitad de la noche y no sé muy bien si estoy en mi departamento o en la mitad de un embotellamiento en la Av. 9 de Julio…

Es que todo, por mas que esté apagado, emite luz en un “hogar moderno”.

Televisores, videocasetera, reproductor de DVD, monitor, CPU, equipo de música, horno a microondas, impresora, teléfono… Y ni les cuento las del router y módem que titilan frenéticamente.

Hasta los parlantitos de la PC y el propio mouse óptico tienen luz propia.

Incluso las teclas de encender las luces tienen una lucecita roja como para saber en dónde están… ¡Cómo si uno la necesitara con tanta luz multicolor encendida!

La verdad es que extraño esa oscuridad absoluta, la de otros tiempos. No tengo una razón muy clara como para definir esta posición, pero es así.

Quizás aquella oscuridad me devolvía, con su infinita profundidad, una paz que estas luces no. Me alteran las lucecitas…

19 comentarios:

Cale dijo...

Muy buena observación don Rapo, estamos invadidos por ojos de leds en la oscuridad. De alguna manera perdimos la complicidad de la penumbra...
Si me pongo a contar las lucecitas prendidas a mi alrededor en este momento me siento un poco paranoico! :)
Es verdad, yo también extraño esa oscuridad absoluta, interrumpida a veces por algún ocasional espiral o alguna luciernaga en el patio. ;)

(¿Que fue de esos bichos?)

Baterflai dijo...

La primera vez que caí en la cuenta de eso, fue cuando tenía tele. La lucecita quedaba prendida abajo y... era molesto. Nada de stand by: APAGAR.
Después vino el radioreloj. Claro que tenía su utilidad. Y ahora... soy de las que apaga TODO. No me banco esos ojitos rojos de la tecnología mirándome dormir!

guadis! dijo...

En mi casa apagamos el zapatilla donde está conectada la compu. No queda ni una lucecita. Pero sí están la heladera, el micro, el tele, etc...

Celes dijo...

Yo vivo en una casa chorizo
Y me encanta
me encanta que cierres una puerta y no escuches nada de lo que pasa del otro lado
me encanta la oscuridad de mi casa

No me gustan los departamentos, se escucha todo!
me gustan las casas, chorizo.. je

Besos!

Celes dijo...

ah! y los techos aaaaaaaaaaaltos me gustan también
no como esos techos que los tenés re cerca, me dan sensacion de encierro

Rapote dijo...

Cale: Gran verdad. Un espiral engrampado a un escarbadientes clavado a una papa.

Las últimas luciérnagas sonaron con los últimos humos.

Bater: Sería una buena alternativa la de apagar todo. Pero el módem y el router están a full y las malditas teclas (última vez que las compro) de la luz que tienen luz propia... En fin...

Guadis: Yo tengo un filtro de línea conectado a dos estabilizadores y... sí, tienen varias luces también.

Celes: No la escucho-No la escucho-No la escucho-No la escucho-No la escucho-No la escucho-No la escucho-No la escucho-No la escucho-No la escucho-No la escucho-No la escucho...

Sí, la escuché igual... ¡La pucha!

Odio estos departamentos. Añoro cada vez mas mi casa chorizo con mi habitación de 5x5...x5

Saludos,
Rapote

Anónimo dijo...

Que buen recuerdo el de la casa tipo chorizo, en donde tambien me crie yo.
Recuerdo que durante el invierno no queriamos salir de la pieza ni para ir al baño (menos durante la madrugada). Solo lo haciamos ante una emergencia, ya que el frio de antes no es como el de ahora. Al patio de mi casa solo lo iluminaba la luna. Que boca de lobos. Mamita que cagazo me pegaba.

El dos veces cuervo Martín

Apalabrada dijo...

En el cuarto donde duermo no hay luces. Me gusta cuando entra la luz de la luna que es la mejor. En cambio en los otros siempre hay alguna que queda encendida.Pero ¿la verdad? No me molestan, si no me impiden disfrutar de algun otra más natural.
Saludos

Meryl dijo...

Qué paradoja, hoy dia hay tantas luces en todas partes y tan pocos "iluminados"... aunque no es su caso, Mr.Rapote: interesante post. me gustó.
y ya que estamos en el tema de las casas viejas y las cosas de antes... díganme, donde están las babosas?! hace más de 10 años que no veo una!

Fla-q dijo...

En mi dormitorio no hay luces que queden encendidas.
Pero cuando me levanto de noche y pateo la mesita de luz, veo las estrellas.

Rapote dijo...

Martín: El frío está desapareciendo también, muy cierto.

Apa: Suerte la suya que no le molestan. ¡Quien pudiera!

Meryl: Gracias por los comentarios. En cuanto a las babosas... ¡Están! En la casa de mi abuela (la casa chorizo en que me crié) siguen ahí... ¿Será el último reducto y estarán tooooodas las babosas en su macetero?

Fla-q: No había pensado en la paradoja que propone... Si tiene lucecitas de todo tipo, está tan iluminado todo que uno no se lleva nada por delante. Pero si no las tiene, corre el riesgo de llevarse puesto todo. Interesante visión...

Saludos,
Rapote

Ra dijo...

MI PC HACE MUCHO RUIDO A VIENTOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO :@

tengo que apagarla para dormir!!!

estoy pensando en comprar una notebook =))

Onirica dijo...

a mi me pasa lo mismo pero ocn el ruido... me gusta el sulencio absoluto, la oscuridad solo bañada un poco ocn la luna y mi actual casa chorizo que empieza en una calle y termina en la calle paralela...y yo tembien tengo babosas. Hay que hacer una camapañ para que desaparescan las luces nocturnas y el ruido de la heladera y el cooler de la compu.

Chango Glamour dijo...

Buena observación, Rapote.
Yo también vivi en casa chorizo. Ahora vivo en un departamento. Me di cuenta de que los arquitectos modernos tienen mal gusto y sadismo en desmesuradas e iguales proporciones.
Sobre las lucecitas, es algo para preocuparse. Por algunos sitios ecológicos de internet, hay textos que indican el consumo electrico de todas estas lucecitas juntas. Tratemos de tenerlas apagadas.
Abrazo.

unServidor dijo...

Incluso cuando atravesaba el patio, si no había nubes veía las estrellas. Pero no las que hoy se ven desde una avenida. MUCHAS MÁS estrellas.

Rapote dijo...

Ra: No deje la Notebook toda la noche prendida porque se le va a prender fuego.

Onírica: El silencio, cuando duermo, me es indiferente.

Chango: Pero si apago el módem, el router y la pc... ¿Cómo hago para bajarme lo que me bajo con los P2P? ¿Eh? Bueno, está bien, voy a intentar...

Unser: Pero... ¿Ud. prefiere la ancha avenida al patio de su casa chorizo?

Saludos a todos y gracias por pasar.
Rapote

P_R dijo...

a mi me pasa al revés y no puedo dormir totalmente a oscuras y no me gustan las noches cerradas. Y las lucecitas me tranquilizan.

Pero supongo que sé el motivo. También vivia en una casa chorizo de peque, pero la casa estaba reformada (hoy la moda es decir reciclada pero no estoy muy a la moda en esto) y mi habitación quedó en el medio de la casa y sin una ventana (eso si, al lado del baño).

Siempre renegué de eso. Mi pieza tenía tres puertas (una al baño, que era semiprivado, otra al living y otra al comedor) y ni una ventana. ¡Tenia la pieza rodeada!!!! La poca luz que me entraba era de una ventana que había en el baño y eso solo de día, que de noche no hacía reflejo. Supongo que sería una especie de miedo a la oscuridad pero normalmente me dormia leyendo con el velador prendido o tardaba más de dos horas en dormirme. Hasta que mi mamá, con dudoso gusto por no decir rotundamente con mal gusto, puso en mi cuarto una de esas casitas con un santo y una lucecita roja que compran o regalan de souvenir cuando alguien va a Luján (resumen: que mi má no sabía dónde esconder el regalo de mi abuela y no encontró mejor sitio que mi pieza).

Aunque no alumbraba nada debo reconocer que tardaba menos en dormirme con la luz apagada.

Hoy, duermo en una habitación a la calle pero como no quiero que nadie me vea durmiendo a pata suelta de la calle la persiana vive cerrada eternamente (debe hacer un año que no la abro) y de nuevo tengo la pieza rodeada.

Pero ya soy grande (no vieja jajaja) y duermo toda la noche con la tele encendida. Cambié la casita kitsch por el reflejo de la tv. Y ahora que lo pienso la casita en cuestión ya no está en ninguna habitación de la casa de mi madre. Y por algo las tv me duran tan poco tiempo!!!!

besus

Paloma Roca

pd: como que te hice un post-comentario jajaja

ppd: cachis que escribí mal el comment y tuve que borrar una entrada en el post del repostero guille. suerte que tenía suscripción a él y pude recuperarlo. mas saludos paloma

unServidor dijo...

Justamente lo que digo es que prefiero aquella vieja oscuridad de barrio adentro, tan oscura que permitía ver más estrellas, antes que la que (no) hay en la metrópolis, cuyas propias artificialidades impiden el contraste.

Uno que ha hecho camping en medio de la nada (ni siquiera de campings) sabe lo que es mear bajo las estrellas... Las ciudades a más iluminadas ellas mismas, menos permiten verlas.

Rapote dijo...

PR: ¡Vaya que se extendió! Si, si. ;)

UnSer: Acampar en medio de la nada es fabuloso. Pero allí, en la nada misma, la luna y las estrellas parecen alumbrar tanto que uno no necesita de otro tipo de iluminación.

Saludos,
Rapote