La exposición taurina

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Una entrada que realizó en su blog nuestro amigo –y también editor de este blog- Fabio me inspiró a escribir la presente.

Fabio se expresó (mejor lean la nota aquí) conforme y a raíz de un accidente ocurrido durante una lidia en que un banderillero resultó herido con rotura total del esfínter por una cornada.



Antes que nada diré que no siento fascinación por la tauromaquia y que este no es un intento de defensa de la llamada “fiesta brava”.

Pero creo que es muy fácil -por lo evidente y explícita que esta resulta- atacarla, como foco de violencia ejemplar.

Cada vez que como un pollo –o un huevo- pienso justamente en la lidia de toros y me digo en voz alta:

"-Un toro miura tiene mejor vida, mas oportunidades y mejor muerte que las que tuvo este pollo. Y este pollo vivió estos padecimientos y sufrió su atroz muerte solamente porque yo y otros como yo los comemos."

No dejo de comerlos, ojo. Pero no me gusta vivir en la ignorancia de creer que en mis actos cotidianos –hasta en algo tan básico como alimentarme- no estoy generando algo.



Y en este caso puntual, el “algo” que genero es lisa y llanamente violencia hacia los animales.

¿Que son “animales de consumo”? ¿Y quién dice que no? ¿Merecen por ello vivir y morir así?

Vuelvo a los toros…

Veamos cómo vive un miura por caso. El animal es criado “entre algodones”, con todas sus vacunas, los mejores veterinarios tras su desarrollo, la mejor alimentación, etc. etc. etc. y… Sí, entrenado para la lidia, claro.

Cuando llega “su momento” –que no es otro que el que los humanos que están a su alrededor decidieron para él- sale al ruedo.

Allí lo “pican” y le prenden una cinta roja en el lomo con la que entra a mitad de cancha y es atraído por los coloridos capotes hacia tablas en donde, por fin, se cuadra ante los “picadores” –hombres de a caballo con lanzas con un “tope” para que no se hundan tanto- que vuelven a pincharlo mientras el noble animal embiste abdominalmente a los equinos.

Terminado este “tercio” vienen los “banderilleros” que son estos tipos que, corriendo de frente al toro le clavan –si tienen éxito- un par de banderillas (varillas coloridas con fina punta metálica) en su espaldar.



El torero –quien va a “lidiar” con el animal” puede detener algún tercio si observa que la fortaleza de la bestia disminuye en demasía pudiendo opacar su desempeño y restándole entonces mérito a su faena.

Finalmente y en el último tercio hace su ingreso el “Matador”. El torero propiamente dicho.

Encara al toro con su “muleta” y le trata de arrancar embistes a diestra y siniestra. Intentará, de acuerdo a la acometida del tauro, demostrar su pericia y hará todo aquello que su capacidad de tomar riesgos le permita para satisfacer a su público y a la “comisión”.



Cuando el matador considera que la faena está terminada –o cuando la comisión le exige que acabe ya con la lidia- viene la “matanza” propiamente dicha.

Allí el torero toma su espada y logra cuadrarse frente al toro. Allí están los dos, expectantes. Ambos saltarán en el mismo momento. La bestia para cornearlo –el matador expone toda su humanidad si la maniobra falla y resulta casi utópico que salga con vida si algo le sale mal- y el torero para meterle la espada en un lugar preciso, en un “hueco” que hay sobre la cruz, allí donde se le hace una especie de giba al toro.

Cuando van al choque, el cruce es bestial desde ambos lados. El matador debe –con muñeca increíblemente fuerte para lo delgados que generalmente son- meter la espada a fondo.

Y para que su remate sea loado el animal debe caer allí mismo desplomado o, en su defecto, “doblar las manos” a los pocos segundos.

Si esto no ocurre la “matanza” será mal calificada y deberá recurrir al estoque de “descabellar” que es como un largo sable recto con un tope en cruz que impide que se clave mas de diez centímetros y con el que el torero buscará “reivindicarse” dando un certero puntazo vertical en la médula –zona cervical- a lo que el toro caerá “como de un rayo”.

Si el matador hizo buena faena, la afición pedirá a la comisión se le “galardone” con una oreja del animal muerto. Y a veces, las dos. Si su actuación fue superlativa, las dos orejas y el rabo.

El miura muerto es retirado por dos percherones que lo arrastran por la cancha y, si resultó un toro de “bravura ejemplar”, se le da una vuelta completa a la arena como “homenaje”…

Todo esto a ritmo de bonitos pasodobles interpretados por orquestas en vivo.

¿Macabro verdad?

Pasemos ahora al “horror avícola” (podría escribir y documentar sobre las desventuras, torturas y matanzas de los demás “animales de consumo” pero por ahora me detendré sólo sobre esta).

Las gallinas productoras de huevos viven en grandes galpones sin ventanas y amontonadas en pequeñas jaulas con suelos de alambre que les provocan renguera y lesiones óseas. Actos naturales como aletear, les resultan imposibles.



El estrés y la frustración provocan peleas entre compañeras de “celda”, por lo que se les recortan sus picos –al ser pollitos nomás- con cuchillas al rojo vivo. El dolor que les provoca esta operación les impide comer y muchas mueren de inanición.



Frecuentemente los lugares de hacinamiento de los pollos presentan excesos de temperatura, lo que ha ocasionado en varias ocasiones la muerte de cientos de ellos.

Los pollitos macho, improductivos para esta industria, son desechados vivos en bolsas de basura donde mueren asfixiados o son literalmente triturados en vivo, arrojados en recipientes con enormes cuchillas eléctricas que frecuentemente se atascan por el gran número de animales que pasan por este proceso.

En la “otra cara” de la industria, no la que produce huevos sino la que directamente se aboca a criar pollos, estos se hacinan también en grandes galpones en los que se les imposibilita caminar. Junto con la cantidad de hormonas que se le administran en su alimentación se los somete a un régimen de “no sueño” a fuerza de luces encendidas las 24 horas durante las cuales los ingenuos animales creen que sigue siendo día y no paran de comer.

Todo esto en pos de un engorde rápido, favorecido también por la imposibilidad de caminar a las que este hacinamiento los condena.

Los que por alguna causa –no hay controles muy exhaustivos- “se pasan de edad de consumo” son incinerados vivos.



Los que se destinan al consumo no corren mejor suerte…

Grandes embudos metálicos con un gancho filoso en sus extremos inferiores son los encargados de darles muerte.

El proceso es sencillo. Se toma un pollo y se lo introduce boca abajo en el embudo perforando su cuello en el gancho que está abajo.

Como el animal está vivo, clavado en su cuello y boca abajo, patalea sin cesar hasta su muerte perdiendo en el proceso –que a veces tarda veinte minutos- absolutamente toda su sangre (que se recoge en un recipiente, nada se desperdicia).

Así es como tenemos en las góndolas esos pollos blanquitos, que trozamos y nunca sangran.

Cómo sigue después el proceso ya no importa. Con el animal muerto la crueldad queda de lado. Pero… ¿No fue demasiado?

Digo, vivir en las condiciones que vivió y morir del modo en que lo hizo…

Para que Ud. y yo lo comamos. Es justo que lo sepamos y tengamos claro.

Repito: no quiero defender lo indefendible. Y la lidia de toros es indefendible. Pero no menos que otras cuestiones, que no se exponen tanto…

¿Cuántos toros de lidia mueren al año?

No sé… ¿Hay 6, 12, 18 toros por fin de semana en España? ¿Otros tantos en México quizás? ¿Portugal también?

Digamos que unos 1.000/1.200 toros al año como exagerando el número.

No digo que los números hagan mas o menos, el dolor existe y la matanza también.

¿Alguien sabe cuántos perros mueren en las peleas clandestinas?

Se calcula que un promedio diario de 60 alrededor del mundo. 22.000 al año…

¿Gallos de riña? Tripliquen el número anterior.

¿Pollos para consumo? ¡Ni hablar! Pero bueno, van a la “noble causa” de alimentarnos…

¿Y los que mueren en el proceso sin que se consuman? Miles de millones…



¿Oportunidades de los perros de pelea? ¿De los gallos de riña? ¿De los animales de consumo?

Ninguna.

¿De los toros de lidia?

De tanto en tanto uno de ellos termina hiriendo de muerte o matando a algún banderillero o torero.

No sé actualmente el destino de los toros que acaban con su matador pero hace unas décadas estos animales eran retirados de la lidia, sanados, y vueltos a criar en faz de padrillos para engendrar “toros bravos” como ellos.

Bizarro quizás, sí.



¿Riesgos de los poseedores de gallos/perros de pelea?

¿De los trabajadores del proceso de crianza/matanza de animales de consumo?

Podrán tener algunos pero no precisamente que estos animales los pongan en peligro.

¿Riesgos de los toreros?

Bueno… ¿No son evidentes?

A todos los que denostan la lidia desde la facilidad de decir: “-…atacan a un animal indefenso y herido…” habría que pararlos frente a un toro miura con las mismas armas con las que lo hace un torero.

Hay que atacar y luchar, por qué no, contra la realización de la lidia de toros hasta su abolición. Pero no desde este facilismo.

Quizás doy vueltas sobre el mismo eje pero no dejo de pensar que la Tauromaquia sufre un ataque desigual sólo por su exposición, “avalada” y/o sustentada con aquello de la “tradición”…




PD: Dudé mucho en escribir esta entrada por lo "complicada" que pueda resultar y porque seguramente habrá mucha gente en desacuerdo conmigo. Pero bueno, yo tampoco me estoy postulando para nada y todas las opiniones son bienvenidas. Entiendo que se trata de un tema polémico y ratifico mi postura: No estoy a favor de la lidia taurina.

26 comentarios:

Fabio dijo...

Rapote, nada más cierto y mejor elaborado que lo que has posteado. Comparto en extensión todo lo vertido en esta entrada.
Hay gente que dirá que meterse con las corridas de toros o similares, pueden ser una superficialidad cuando males mayores ocurren entre los seres humanos.
Pues bien, yo soy de los que piensasn que cualquier forma de violencia y crueldad instalada en una sociedad, es un estigma... del símbolo que sea. Hoy a diferencia de mi niñez, el estímulo es cada vez mayor, y consabido sus resultados.
Si el ser humano volviera a contactar con sus orígenes y por un momento entendiera que forma parte de un todo... y retomara un compromiso con los seres vivos y recursos que nos rodean, muy distinto sería el mundo en el que viviríamos. Un espectáculo de estas características, nos aleja de "esa esencia" nos transforma en monstruos, vivando, disfrutando y alentando a la muerte más indigna y cruel... un acto de barbarie y cobardía... hoy por hoy tenemos cada vez más circos romanos... niños que disfrutan las palizas que sus compañeros propinan y graban con sus móviles, haciéndolas públicas en una página web... y vamos creando costumbre (ya poco asombran estos hechos) mientras se generan y se buscan nuevas maneras de espectáculos bárbaros.
Me gustó tu post... creo que hay que empezar por algo... si se consigue con esto, con los imales, imagínate lo que podría suceder cuando lleguemos a los seres humanos.
Que tengas buena semana amigo!
un abrazo

Fender San dijo...

Excelente artículo (que compartiré en mis feeds).
Nuestra neurosis siempre actúa impidiendo ver estas cosas.
Greenpeace mediante, creemos que el único problema es el de los pingüinos empetrolados o el de los delfines atrapados en las redes de atún.
No soy vegetariano practicante, pero estoy a "así" de serlo. Sin embargo, por alguna razón un tanto difícil de justificar, he dejado (casi) de comer pollo desde hace muchos años: un día me regalaron una "ponedora" que salvaron de un sacrificio (fue en la híper de Alfonsín, si mal no recuerdo).
Estaba tan flaca que parecía con raquitismo. Le dimos de comer durante unas semanas y "Clocló" se volvió un robusto miembro de la familia.
Murió a los pocos meses, creo yo, por el dramático cambio de ambiente, o por la falta de antibióticos (que les son suministrados preventivamente).
No sé. Quiero creer que murió feliz.

guadis! dijo...

Solamente expreso lo siguiente: Qué dolor!!!!!

Onirica dijo...

no se que decir! quede anonadada!

Tiburina dijo...

La lidia de toros nunca me gustó, y mucho menos las peleas de perros, las riñas de gallos y tod lo que implique la violencia injustificada hacia los animales.

¿Y la violencia justificada?, como decís vos, ¿cuál es la justificación?, ¿que nosotros tenemos que comer?. Quizás lo que deberíamos ahcer como consumidores es o cazar nuestra propia comida (poco probable), o buscar métodos de cría menos crueles, normales, o algo así, es un tema complicado.

Y ni hablar d elos pobrs pescados que ni siquiera tienen vos para poder gritar cuánto les duele.

El Conserje dijo...

No son mas que caras de una moneda llamada "humanidad". Todos tenemos nuestro lado siniestro.

No puedo ver morir o matar a un pollo, es mas, ni me acerco a la cocina cuando mis padres vienen con pollos, vizcachas, palomas y todo eso que se pone en el guiso. Le tengo terror porque me imagino lo que sufre y lo siento encarne propia.

Las corridas de toros y las otras no son mas que una forma de "guerra" y "entretenimiento" a la que se acostumbran determinadas zonas y culturas que son parte de su modo de vida.

En Argentina, tenemos además el caso de las familias que dejan abandonadas a sus hijos, y que algunos terminan como alimento de los animales...bizarro pero real.

No hace falta ser parte de una gran industria, nuestras madres, abuelas, o cualquier pariente de campo conoce la técnica de criar pollos, patos, gallinas, palomas, y saben mejor que las compradas en todo ese proceso que vos mostrás.

La realidad que nos mueve a pensar en "métodos de supervivencia" hace que a pesar de saber todo esto, y de lo asqueroso y repulsivo que se ve... mientras no enfermemos por un pollo asi, vamos a seguir viendo el envase y el precio... porque como humanos perdimos nuestra dignidad, y la capacidad de ponernos en lugar de otro.

unServidor dijo...

El stress generado durante la muerte del pollo, también se integra a nuestro cuerpo.
Lo mismo con el chancho (una de las muertes más crueles) y la vaca... señora del toro de marras.

Te felicito por el post Rapo. Creo que la tauromaquia es una fuente de ingresos para España (a través de turismo, etc) y que es eso lo que los otros países no toleran, pues no pueden competir. En EEUU la droga más perseguida es la coca pues es Latinoamérica quien tiene las mejores condiciones para plantarla... Con las que pueden producir ellos (porro, LSD, etc) no hay tanto problema. No estoy defendidendo ninguna ni comparando sus efectos.
Pensemos la cantidad de boxeadores que han quedado cerebralmente irrecuperables (no salen tanto en los diarios porque no alcanzan tanta fama como quienes los dejaron así) pero vos sabés. Los países que atacan a España ¿se atreverían a cambiarlo por un piedra+papel+tijera?
¡Olé!

Chango Glamour dijo...

Terribles imágenes.
De todas maneras no creo que los pollos vivan en condiciones mucho peores de hacinamiento que nosotros en las grandes ciudades. Es sólo una cuestión de escalas espacio-tiempo.
Sobre el torero, espero que haya sobrevivido aunque el acto en sí me generó tanta gracia y regocijo como cuando vi a Aldo Rico rompiéndose los dientes contra el piso.
Por último, no sé si están al tanto pero en el noroeste, en Casabindo, Jujuy, se realiza un corrida de toros donde no se hiere ni mata al animal. En este evento, los "toreros" tienen por objetivo quitar la vincha con monedas de oro que el animal lleva en la cornamenta.
Les recomiendo ver el documental "Toro es", donde se muestra este evento. Mientras pueden leer este artículo que relata el mayor las corridas de Casabindo
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/turismo/9-877-2006-08-18.html

Un abrazo

Rapote dijo...

Fabio:
Está claro que la violencia toda -y de todas las formas- hacia los animales debería cesar.

Y el "golpe a la tauromaquia" no sería casual -y seguramente efectivo- porque, como digo, es una de las pocas expresiones violentas que se expone.

Fender:
Yo no soy vegetariano... Ni lo quiero ser.

La realidad es que la carne -de vaca, cerdo, cordero, pollo, pescado, etc.- me gusta.

Pero tengo bien claro el horror que su consumo genera eligiendo "no mirar hacia el costado".

Me alegra que hayas pasado por el Blog. ;)

Guadis-Onírica-Tiburina:
Doloroso, claro que sí.

Conserje:
Yo preferiría -la coyuntura lo impide- dar muerte a los animales que yo consumo.

Es una práctica mas sana, y menos dolorosa para el animal.

Pero por supuesto criticada al extremo.

Si uno se va un fin de semana de pesca está socialmente aceptado.

Si se va de caza por el contrario, se habla de sangre, horror, etc.

Y una perdiz sufre mucho menos que un pez, que muchas veces son pescados y dejados a un costado a morir "ahogados" durante dos o tres horas.

Porque como bien dijo Tiburina, "No tienen voz"...

UnSer:
Es así. La tauromaquia mueve mucho dinero, y genera muchos recursos.

Y se expone sin ocultar nada. No hay clandestinidad.

El "aval" que le da la "tradición" la legitima de alguna forma y el morbo la mantiene en vida y -a pesar de sus muchos detractores- con buena salud.

Cuando hablo de morbo me refiero a que inconciente -o concientemente en muchos casos- la mayoría de los que van a la lidia de toros esperan que en algún momento uno de los "protagonistas humanos" resulte herido o muerto...

Y sí. Se persigue con gran facilidad lo que uno no hace.

Saludos a todos y gracias por pasar,
Rapote

Rapote dijo...

Chango:
(Escribimos al mismo tiempo parece)

Ya estoy visitando el link propuesto...

¿Idea de dónde se pueda agenciar uno el documental?

Saludos,
Rapote

unServidor dijo...

Cierto. Es como poder contar a los nietos "Yo estuve ahí cuando se mató Ayrton Senna"... con los ojitos brillantes de la alegría de haberlo presenciado...

Un abrazo

Tiburina dijo...

Si bueno yo puse voS pero fue un error de tipeo, al igual que todas las letras que me comí por escribir a los pedos. ;-)

Témpera Mental dijo...

Excelente tu post y contrariamente terrible.

Coincido con los comentarios que dejaron los demás y es cierto "Es sólo una cuestión de escalas espacio-tiempo.".

Chango Glamour dijo...

Amigos:
el documental "Toro es" lo vi en el Museo Estnográfico Juan Bautista Ambrosetti (moreno al 300 creo)pero ya hace dos años o más de esto.
De todas maneras les dejo el sitio del museo donde podrán preguntar www.museoetnografico.filo.uba.ar

Un abrazo

Claudia dijo...

cualquier dia nos terminamos matando todos y comiendonos a dentelladas limpias
eso si, con una camara de television al lado y mostrando el espectaculo
buenisimoooo
asi da gusto vivir

Ra dijo...

todavia no puedo parar de reirme x lo que le paso al torero!!! xD

Gustavo Rey dijo...

rapote: estoy de acuerdo con vos en este excelente post que escribís (la foto de los perros casi me provoca un paro cardíaco de la lástima...)pero aunque vos lo dejas muy claro, no justifico de ningún modo el toreo con el hecho de que también se maltrata otros animales. Creo que la diferencia fundamental entre el maltrato de los animales que nos comemos es que no lo vemos y la lidia sí. Obviamente a todos los que crian los animales de ese modo, haciéndolos sufrir los pondría en el lugar de los animales un ratito, para ver que se siente... Pero volviendo a los toros, lo grave -aparte de la tortura y la muerte del animal- es el disfrute del público que le encanta ver supuestamente un "arte" que no es más ni menos que bailar frente al toro mientras se lo va matando. Suerte que de vez en cuando pasa lo que canta la Bersuit, algunas veces "alguien le da por culo al torero". Lo de las peleas de perros me parece una de las cosas más terribles que existen para disfrute de los inhumanos y ver como los entrenan robando perros mansos solo para que los maten... solo con pensarlo me dan unas ganas....
Bueno, perdoname por la lata, un saludo y buen blog, acabo de conocer el de Fabio y me gustó mucho.

unServidor dijo...

Me parece altamente comprensible y respetable la opinión de Gustavo Rey. Aún así, compartiendo yo el post y mi propio anterior comentario, creo que hay elementos culturales que ya vienen desde Creta y que estando en juego no se consideran a la hora de debatir políticamente el asunto (ni las implicancias de ir vaciando una cultura). La globalización está mostrando no ser la aceptación de la diversidad sino la uniformación del vecino.
En la lidia no hay hooligans. Las tribunas de fútbol se cobran anualmente en el mundo una cantidad de vidas humanas que supera con creces a las que causa el toro. Cualquier persona preferiría matar 50 toros antes que a un semejante, pero aún así no hay campañas para acabar con el fútbol (y ni hablar de los heridos que sobreviven, cantidad incensable).

Interesante debate. Creo que antes que prohibir algo por escrito (si fuera por el morbo, ese público se volcaría a las riñas, que ni siquiera pagan impuestos) tendríamos que ir cambiando nuestras cabezas. Y eso es todo un proceso.

Rapote dijo...

Es así como dice UnServidor.

La violencia (en otros deportes con el fútbol como ejemplo emblemático) está en las gradas y no en la arena.

Y se cobra muchas vidas.

¿Cuál mas violento entonces?

Saludos y gracias a todos por debatir respetuosamente.
Rapote

Rapote dijo...

Entre los comentarios de Gustavo Rey y UnServidor volví a observar un comentario suprimido y le repito a los editores: "NO SUPRIMAN COMENTARIOS POR FAVOR". Aunque se trate de insultos anónimos.

Todos los días, sin excepción, reviso el blog y todos sus comentarios.

Si hay algún spam me encargaré personalmente de borrarlo.

Rapote

unServidor dijo...

Perdón Rapo, el suprimido fui yo, que no soporté ver lo mal que había escrito "hooligans"... No me mató nadie, fue un suicidio.

Ahí donde veas comentarios que dicen "El autor ha suprimido..." es por el autor del comentario, no del post. Vos logueado le podés dar al tachito de basura y tildar en la ventana que aparezca la opción "Borrar para siempre" así no queda ni rastros del paso por aquí y dejan de figurar comentarios de un tal "Comentario Suprimido"...
;)

Rapote dijo...

Si. Eso de "suprimir para siempre" ya lo había hecho.

Pero temía que de verdad hubiera habido allí un comentario y que alguno de los editores del blog lo hubiese borrado.

Gracias por aclarar. Un abrazo,
Rapote

Gustavo Rey dijo...

De acuerdo con unservidor, ¿por qué no se debate?, ¿por qué las autoridades no tienen huevos como para plantear el problema?. Igualmente estoy seguro que es una cuestión de tiempo, solo hay que ver la media de edad de los que van a las corridas. Espero que en algún momento se prohiba como se hizo con otras celebraciones salvajes como fueron tirar una cabra desde un campanario. Saludos

Humberto D dijo...

Uh, hice un comentario grande y sesudo y no que se hice pero lo perdí. Que boludo. Bueno un salud Rapo

Rapote dijo...

Gustavo:
De esto de la cabra desde un campanario no tenía noticias...

De todas formas no me parece que tenga ningún asidero costumbrista o tradicional como la lidia de toros que, como bien decís, es probable que el recambio generacional la deje cada vez con menos aficionados.

En lo personal creo que siempre estará el turismo para compensar y seguirle dando vida (porque por mas que se quejen y despotriquen, quienes van a Madrid de seguro se dan una visita a Las Ventas).

Humberto:
¡Ah no m'hijo! Una vez que produce algo sesudo y se le borra...

Ahora lo va re-pensando para publicarlo (me lo copia en un word para resguardarlo de su impericia blogística) y lo hace, que lo quiero leer.

;) Rapote

Anónimo dijo...

La verdad si bien estoy en desacuerdo con toda matanza injusta de animales, creo que si bien un "toro" de estos vive una mejor vida hasta el momento de su muerte que la de un pollo, o cualquier animal para consumo; LA GRAN DIFERENCIA es que una cosa es MATAR POR MATAR y la otra es una ley natural de necesidad de alimentarse como en todo el reino animal (DESACUERDO EN LA FORMA EN QUE ESTO SE PRODUCE).
Pero creo que un "deporte" "tradicion" o lo que mierda sea que hacen de MATAR POR MATAR a un toro es una idiotez... solo demuestra el poco desarrollo que tiene la especie humana.