Audrey Hepburn, una actriz a la que no le importaban los premios.


En la noche del 25 de marzo de 1954 dos continentes se enamoraron de la misma mujer. En Londres, la Academia de Cine Británica entregaba su máximo galardón y en Hollywood la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas entregaba también su premio Oscar.

La pequeña Audrey Hepburn, nominada a mejor actriz en las dos ceremonias y con sólo 24 años, ganó ambos premios en la misma noche por su actuación en el film de William Wyler “Vacaciones en Roma”.

Residiendo en ese momento en los Estados Unidos, Audrey pudo asistir únicamente a la entrega de los Oscar donde luego de muchos nervios le fué entregada la preciada estatuilla.

Poco después de finalizar la ceremonia y camino a la conferencia de prensa, la joven Audrey descubrió que había extraviado su premio. El Oscar no estaba en el asiento, no lo tenía su madre, ni su novio, simplemente había desaparecido. Los organizadores tuvieron que prestarle un Oscar de reemplazo, para que la prensa pudiera tomarle las clásicas fotografías.

A la mañana siguiente la estatuilla dorada fue encontrada en el baño del salón. “-…debí dejarlo ahí, después de la ceremonia, cuando me miré en el espejo y descubrí lo fea que me veía…” explicó humildemente la inmortal Audrey Hepburn poco después.

Como corolario de esta simpática anécdota, les recomiendo dos películas de Miss Hepburn -no tan conocidas como Breakfast in Tiffany´s o My Fair Lady- pero sin duda son dos obras de arte, que demuestran la formidable versatilidad de esta increíble mujer.

La primera es “Sola en la oscuridad”, un film de suspenso al mejor estilo Hitchcock, en la que nuestra estrella es una joven ciega que debe repeler a unos delincuentes que invaden su casa. Filmada casi en un solo lugar, este film del director Terence Young es una excelente joya del suspenso de los años sesenta.

La otra, “Dos en la carretera”, una excelente película que recorre los vaivenes del amor en una pareja que viaja por las rutas francesas. Dirigida por Stanley Donen esta película demuestra como el tiempo y el espacio son dos conceptos muy maleables en el cine, ya que la historia comienza contando el final, vuelve al principio y recorre las etapas intermedias alternativamente.

Un verdadero collage.

Saludos y hasta la semana que viene!

Pedro Ignacio Costa


6 comentarios:

Mona Loca dijo...

´QUE - HERMOSA - MUJER - ERA - ÉSTA!!!

Guty dijo...

Es verdad, muy linda mujer. Y gran actriz por lo que cuentan (confieso que no he visto sus películas).

Rapote dijo...

Señoras, señores... Y por qué no, niños.

Pedro Costa se acaba de incorporar a este espacio para hablarnos -todos los viernes- de CINE.

Pueden escuchar su programa radial "La cuenta por favor..." todos los martes de 20 a 21 horas en FM 90.1 - "Nombre de Radio". Si la radio no llega hasta su localidad, entre en el blog de Pedro y encontrará allí en su barra derecha un 'player' para hacerlo on-line.

¡BIENVENIDO PEDRO!
;) Rapote

Rapote dijo...

Con respecto a la nota...

Te cuento que desconocía esta anécdota. Sí otra con un Oscar de, justamente, My Fair Laidy -que te dejo para que cuentes con mejores detalles vos- que involucró nada menos que a Rex Harrison y a Anthony Quinn.

De las dos pelis que recomendás, vi Two for the Road (Dos en la carretera)... EX-CE-LEN-TE.

Un abrazo,
Rapote

YO, la peor de todas dijo...

Me encanta que se haya incorporado alguien que va a hacer comentarios de cine... Me apasiona el cine y si me recomiendan los que saben: Bienvenidos sean...
Con respecto a la pèrdida del premio, creo que es lo que le pasa a la gente que hace las cosas porque le gusta, le apasiona y no por las estatuillas que va a ver en un estante... Yo no puedo con mi genio y siempre voy a buscarle la rosca e intentar hacer el anàlisi psicològico de la cuestiòn...
Bienvenido Pedro, nuevamente

Tiburina dijo...

Bienvenido! Me encanta Audrey solo vi dos pelis de ella Breakast at Tiffany's y My Fair Lady.

Me dieron ganas de ver las otras. :D