Una de piratas...

Para descomprimir de tanto piquete, cacerola y diálogo sordo, les dejo un clip para disfrutar en el fin de semana:


www.Tu.tv


Novela (Testimonio)

A veces la vida te sorprende como si estuvieras en una novela, o en mi caso más bien una comedia desopilante, en donde soy la protagonista y me ocurren todas las desgracias hilarantes para alegría del público.

Me levanto a la mañana, es verano pero llueve, el paraguas desde la última tormenta tiene una varilla rota, juro que me voy a comprar otro pero nunca tengo tiempo. Ayer fui a la peluquería plancharme el pelo y hoy hay 97% de humedad!!!, ni les cuento como tengo el pelo. Me lo cepillo para que zafe, trato de salir, manejando el cochecito con una mano y sosteniendo el paraguas con la otra.

Las calles tan bien arregladas de mi barrio me permiten manejar con una ligereza desconocida el carrito y lograr que mi retoño no termine estampado contra la acera. Finalmente llego a destino. Dejo al niño. Salgo. Me olvido la bolsa con comida en el jardín. Vuelvo. Tardan en abrirme y mientras tanto me atacan todos los mosquitos que no habían comido desde el día anterior. Recojo mi bolsa y me voy.

Por suerte el viaje a la oficina es bastante tranquilo, salvo la ocasional frenada del colectivo que hace que me clave el delineador en el lagrimal como una estaca, pero nada a lo que no esté acostumbrada. Llego. Bajo del colectivo. Abro mi herido paraguas y se larga el diluvio universal reloaded. Puede ser??!!!. Me quedo bajo el techo de la parada del colectivo que para lo único que ayuda es para que no se me moje la cabeza porque como llueve de costado estoy hecha sopa de la cintura para abajo.

No me queda otra y tengo que seguir. Por supuesto la vereda es una laguna, pero total, ya estoy toda mojada, que va. Estoy a una cuadra. Qué lindos los ceibos y jacarandá, qué bonitas sus flores y que resbaladizas mierda!!!, me resbalo, hago equilibrio con el paraguas en una mano y con la otra en el aire como si estuviera en una función de circo. Por suerte no aterrizo en el piso.

Subo las escaleras y llego a la oficina y las chicas me preguntan por qué tengo esa cara de orto.

Las cacerolas no son instrumentos.

No iba a escribir nada al respecto…

Es que si me ponía a escribir iba a hacerlo tan largo, tanto, que no sé si iba a resultar productivo, conveniente, informativo… No sé, “algo”…

Lo cierto es que tampoco iba a escribir porque se me “mezclan” muchas cosas en esta suerte de “ensalada” con muchos olores, sabores, tintes. Pero con un único sabor eso sí, y mas amargo que la hiel.

Pero bueno aquí estoy finalmente, tratando de ordenar mis propios pensamientos encontrados y enredados…

Lo que está pasando me resulta, a priori, inexacto. Inexacto, sí. Porque no veo posturas definidas ni claras, sólo veo gente que se manifiesta pero sin la convicción correspondiente.

O con ella, pero enarbolando una bandera equivocada.

Por eso digo que “Las Cacerolas no son instrumentos”.

Intente tocar con una cacerola (acompañe con el cucharón que considere mas apropiado) la Novena de Beethoven, El vuelo del moscardón de Rimski-Korsakov si quiere. Nostalgias, del Negro Vidal, el Himno Nacional de Blas Parera. Pruebe con la Marcha Peronista cómo no, en versión de Hugo del Carril…

No le van a salir…

Porque el ruido (¿vio que no dije sonido?) es monocorde, sin tono, sin vibra, sin color.

Tampoco es instrumento la cacerola, y aquí utilizando otra acepción del término “instrumento”, de protesta. Porque el ruido distrae, “tapa”, ensordece, aturde, molesta…

¿Y qué es lo que quiere Ud. señor manifestante? ¿Qué escuchen lo que tiene que decir o dejar sordo al destinatario de sus reclamos?

Todo comenzó el martes temprano por la mañana, con un discurso de la Presidente Cristina Fernández de Kirchner en el que ensayó una suerte de “lección de economía” con aire a “tirón de orejas” para el sector agrícola-ganadero.

Que la presidenta, ésa “que nadie votó” pero ganó igual, tiene unas ínfulas antológicas nadie lo pone en duda. Que sus actitudes gestuales y el tono de su discurso no caen bien, tampoco. Que apela a la demagogia por momentos, que no pierde ocasión de “remover” sucesos setentistas, menos.

Está fuera de discusión su capacidad de oratoria.

Pero digamos que el discurso tan criticado, quitándole los tintes y matices y quedándonos con el mensaje, estuvo dirigido a los dueños de campos exportadores.

Aquellos exportadores que vivieron un agosto sempiterno beneficiados por el cambio, tecnificándose y, como consecuencia de esto último, echando empleados sin pagar los beneficios socio-laborales correspondientes.

Son los mismos que cuando la industria se vino a pique hicieron “La Gran Moria” subiendo sus cristales polarizados sin mirar a los costados, trasladando retenciones a los pequeños productores y desangrándolos. No salieron a las calles, no.

Estos señores, de la Sociedad Rural la mayoría de ellos, nunca alzaron la voz en ningún momento y bajo ninguna circunstancia social ni económica adversa para el país mientras sus bolsillos estuviesen a resguardo; explotando en la mayoría de los casos a sus peones, que trabajan con salarios de los mas bajos del país y en un setenta por ciento de los casos lo hacen en negro.

Y sus utilidades se van para afuera también, sí.

Y el periodismo mete leña al fuego con titulares como “La gente apoya al campo”…

¿La gente apoya al campo?

¿O en realidad sale a manifestarse en contra de un gobierno que no le gusta?

A mi que me disculpen los productores, pero tengo bien presentes todos los “aumentos turnados” de productos.

“Turnados” porque se fueron alternando los sectores para “repartirse” un poco.

Y empezó la carne misma (hasta que salió aquello de “los cortes de consumo popular” o algo así), alcanzando su pico significativo con el tema del tomate.

El tomate se fue por las nubes con la excusa de las heladas. Pero resulta que el ochenta y cinco por ciento de la producción nacional de tomates se realiza en invernaderos, exentos del factor frío y sus consecuencias.

Luego se sucedieron otros productos. El zapallo anco (o “calabazita”) llegó a dieciocho pesos el kilo. Hoy está a uno con setenta.

Desde hace poco estamos con los limones, a promedio diez pesos el kilo.

¿Este es el campo por el que se baten cucharones contra cacerolas?

¿El que manejó a su antojo los precios durante el tiempo que le dio la real gana obligándonos a pagar hasta doce veces mas el valor de productos de primera necesidad?

¿El que hizo escasear productos mientras los enviaba al exterior para ganar mas?

En ésos cercanos tiempos en que “turnaban” productos para aumentarlos hasta las nubes un productor de papas lo dijo clarito por la TV:

“-…si yo produzco 1000 papas por año y con eso tengo que vivir todo el año y viene un año en que por las heladas produzco 5 papas, yo tengo que vivir todo el año igual. Así que las 5 papas las voy a vender al mismo precio que 1000 papas…”

¿Qué tal?

Pero los que trabajan en otros sectores no pueden hacer lo mismo…

El industrial por ejemplo, no puede hacerlo. El comerciante tampoco. Pero ellos si. Porque son el primer eslabón de la cadena, el que aporta las materias primas.

Entonces deciden que bien pueden “tenernos de las pelotas”… Y lo hacen.

Ahora habrá desabastecimiento. De todo lo que se les ocurra.

No quisiera ver en breve manifestaciones en contra del campo porque las góndolas están vacías.

Cuando haya que pagar nuevamente precios siderales por cualquier producto porque la demanda supere superlativamente la oferta, cuando no tengamos leche para darle a nuestros hijos, ni carne para el asadito dominguero…

Y los productores no pasarán hambre no. No se quedarán sin trabajo. Pero harán sufrir a muchos otros sectores, incluidos sus propios peones.

¿Y qué me dicen de la “leche derramada”? ¿No hay chicos que mueren de hambre en este país? ¿La gente apoya con cacerolas a quienes tiran a la basura el alimento de esta forma?

¿No existen los medios necesarios para que en lugar de tirar y desperdiciar productos se los distribuya?

“Golpe de efecto” el que ví hoy por la TV con un tambero abriendo el grifo de un tanque de siete mil setecientos litros de leche para derramarla sobre las instalaciones de su establecimiento.

No creo que nadie en su sano juicio, si tiene por fuerza que derramarla, lo hiciera de ésa forma.

Van a tener que limpiar largo y tupido ahora tanta leche. ¿Lo lógico no hubiera sido derramarla a través de una manguera para que no ensuciara su local?

Patraña televisiva coronada con sus palabras: “-…a esto me obliga Kirchner…”

“Desenroscándome” un poco de mis discurso… Repito: no creo que este cacerolazo esté “apoyando al campo”.

No creo que la gente se encolumne detrás de los que mueven los precios de los productos a su antojo, detrás de los que tiran la leche a la basura…

Pasó de todo en este país sin que las cacerolas se expresaran, no veo por qué razón el campo “movilice” tanto…

Pero el campo “aprovecha la volteada” y se beneficia del caso.

Creo que las cacerolas van en contra de Cristina, eso sí. No tengo dudas.

La Presidente electa que asumió hace unos tres meses pero que inexplicablemente “nadie votó” no tiene pizca de consenso en ciertos sectores de la Ciudad y no es ningún secreto.

Tampoco lo tiene en numerosos sectores del país entero pero que estos sectores fueron los primeros que salieron a “cacerolear” tampoco es secreto, dándole letra entonces a “los muchachos de Delía” y otros tantos para que dijeran: “-…los que se quejan son los de Recoleta, Belgrano y Palermo nada mas…” “-…mirá las caras, mirá la ropa… …ése no es el pueblo…”

Pero Delía, con su irrupción en escena hizo que la cosa se pusiera peor. Y operó como un “multiplicador de cacerolas” porque “el verdadero pueblo” no comulga con sus acciones violentas…

Es llamativo que apareciera él, al mando de sus huestes, y que la Policía Federal brillase por su ausencia.

Error garrafal de un gobernante al que le están dando jaque. Poner violentos en la Plaza y retirar a quienes pueden permitir al pueblo, equivocado o no, manifestarse.

Quizás Delía se haya mandado por las suyas ojo, en pos de ganar protagonismo perdido. No me extrañaría nada tampoco…

Pero en uno u otro caso resultó un despropósito su presencia, coronada con golpes de puño (uno perpetrado por él mismo y sobre el que ya pesa una denuncia en Tribunales), palazos, corridas…

Y digo un despropósito para todos los sectores involucrados.

Los manifestantes quedaron coartados de manifestar libremente, como corresponde a la democracia en que se supone vivimos.

El Gobierno quedó sospechado de enviarlos. Y si lo hizo o no, queda siempre mal parado porque esto de enviar una facción violenta como la que lideró Delía no le suma imagen positiva precisamente.

O sea que Delía también perdió porque, por las suyas o enviado “por y para”, terminó por “jugar en contra” ya que lejos de favorecer a la Presidente como pretendió desde su discurso de “-…acá está el verdadero pueblo…” terminó ensuciándolo todo…

No sé si se me enfrentan sentimientos. O mejor dicho, sí lo sé y está claro que así es. Pero todo esto es muy lamentable para nuestro país.

Lamentable el gobierno que tenemos.

Lamentables “los dueños de la tierra”.

Lamentable el ruido de las cacerolas. Mentiroso.

NO a la Barrick y su proyecto de destrucción de Pascua-Lama



Apelo a quienes lean a ver si aportamos nuestro granito de arena y paramos a la Barrick Gold, que tiene entre sus huestes



al inefable George Bum padre, y quiere hacer pelota todos los glaciares del Valle del Huasco y su inmensa reserva de agua y vida para levantar para sus bolsillos unas diecisiete millones de onzas de oro...



Póngan links (que están abajo) o difúndanlo desde sus blogs.

Súmense de esta forma en lugar de reenviar un correo electrónico malicioso que un oportunista utiliza para "robar" direcciones válidas (y encima con nombre y apellido) con la excusa de que así y por esa vía se están juntando las firmas.



A ver si la Comunidad Blogger echa una mano.  Dejo links de referencia (para enterarse):


No a Pascua-Lama 

OLCA: Campaña contra el Proyecto Pascua-Lama

Viuda de la Tierra

Movimiento Ciudadano Anti Pascua-Lama

El Proyecto de la Barrick Gold


Gracias,

¡Pascuas del Horror!



Extraído del matutino "El Bonaerense".




Pollo frito: ¿Por qué el de los "Tenedores libres" es mas rico?

Las veces que me toca ir a comer a un "Tenedor Libre", que no son
muchas a decir verdad, siempre termino repitiendo algunas cosas del menú.

Por empezar, y luego de probar su calidad, me atiborro con queso, pan y jamón crudo. Y termino con budín de pan como postre.

Pero en el menú principal, nunca omito el consabido "pollo frito", tan típico de este tipo de casa gastronómica, generalmente de origen chino.

Y siempre concluyo en que no só por qué razón a mi nunca me sale el pollo frito ni tan sabroso ni tan tierno.

Así que decidí seguir "el camino el pollo" para descubrir el secreto de sus creadores.

Acá el plato terminado:



Aquí se ve cómo lo escurren. Pero yo también lo escurro y, a juzgar por la foto, el aceite que uso está siempre mas "nuevito"
que el que usan ellos. No debe ser el aceite, no...



Vamos a ver qué se traen estas presas de pollo "antes" de la
fritura. La verdad se las ve muy "amorfas" pero bueno, justo es
decir que el plato terminado tiene forma y sabor finalmente.



¿El secreto estará en cómo lo trozan? Humm... No creo. Quizás
deba ser que utilizan pollitos muy chiquitos. La verdad es que los
veo y parecen "mediopollo" de los que yo compro en la granja.
¿Será eso?



Ya a estas alturas se me quemaron los papeles. No puedo creer que
a ellos les salga mas rico que a mi.

Sobre todo porque siempre la comida casera resulta mas rica que la hecha en restaurantes.

Sobre todo en tenedores libres vamos, que no contratan ningún chef ni son de alta cocina ¿o no?

Pero en mi "ruta del pollo" sólo quedaba adentrarme en la "trastienda", ver qué pasaba fuera de los ojos del comensal.

¿Estaría allí el secreto? ¿Me dejarían pasar?

Las imágenes que verán a continuación no son aptas para gente impresionable.

Tiburones de la Noche logró, en un esfuerzo de producción, ingresar en el "patio de atrás" de un reconocido local de comidas libres.

Repito: si se va a impresionar cierre los ojos y vaya mas abajo a leer otras notas. No sé qué decirle. Déle un par de vueltas a la ruedita del mouse.

¿Qué si nosotros nos impresionamos? ¡Claro que no! Pero... ¿Qué somos? ¡Tiburones!

Vamos a decir algo (sí, sí, ya van las imágenes) en favor del establecimiento relevado: todo el trabajo se realiza bajo estrictas normas de limpieza.

1. Se procede a "desplumar" a los animalitos mediante un soplete (a fuego sí, que de paso y como dice el saber popular: "-Mata todo").

2. Se lava cuidadosamente cada ejemplar.

3. Se esvisceran cuidadosamente los animales y disponen para su acceso al local, en donde serán procesados de la manera que indicamos previamente.

Ahora sí, las imágenes:


 

 


¡Ya descubrí el secreto!

¡No era pollo! ¡Son lindos roedores!

La cagada es que por mi barrio consulté en varias carnicerías y
granjas y no, no se consigue che.

¿Alguno sabe en dónde se pueden adquirir?


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De casa al trabajo (o Crónica larga de un viaje corto)

Tiempo de lectura: 11 minutos (Queda advertido)


Me desperté, como todas las mañanas, a las cinco y cincuenta y cinco de la mañana.

Como todas las mañanas también afeité mi barba, cepillé mis dientes, me bañé, me cambié, tomé un vaso de agua helada, mastiqué un "mentolyptus negro", cargué mis anteojos y mi pendrive en mi mochila.

Preparé en mi bolsillo dos monedas de cincuenta centavos, cuidando que no se tratase de aquellas "extrañas" que no funcionan en las máquinas expendedoras de boletos, y medio paquete de mentolyptus negros (creo que ahora ya no le dicen así sino que los llaman "Halls Strong").

Salí al hall del piso y encendí mi teléfono móvil que soltó su bienvenida: "-Hoy puede ser un gran día" leí en la pantalla.

Llamé al ascensor.

Otra vez.

Una vez mas...

Tal parece no funcionaba pero no eran horas de andar hostigando al portero. Perdón, al "encargado".

Bajé a oscuras todos los pisos cuando, llegando al primero, el ascensor se puso en funcionamiento.

"-Mala suerte" me dije, pero bajar no fue tan grave. Peor hubiera sido subir.

Puse la llave en la puerta de salida y la giré. Corrijo, "intenté" girarla... Pero no giraba.

Entonces me di cuenta que la llave que había puesto no era la del edificio sino la de la casa de mi abuela que es del mismo estilo, "llaves computadas" le dicen los cerrajeros.

La soslayé un par de veces, la saqué y puse la correcta. Abrió.

Salí con el paso un tanto apurado. Era muy temprano para que el termómetro marcara veintiséis grados de temperatura. La transpiración se hizo presente a los veinte metros de trayecto.

Sólo tres cuadras son las que debo recorrer para llegar a la parada del colectivo. Pero igual debo atravesar dos cruces de avenidas en el breve trayecto.

El primer cruce resulta siempre problemático porque a la misma hora en que yo transito por allí, un camión de La Serenísima (o Mastellone Hnos.), generalmente el "Móvil 751", se encuentra descargando mercadería en el supermercado Coto.

Para llevar a cabo la descarga, y que esta no resulte traumática para los muchachos del camión, estacionan el enorme vehículo en la ochava misma, sobre la senda peatonal y negando la visualización del semáforo de cruce.

Esto obliga a que quienes intentamos cruzar ésa avenida debamos caminar por la mitad de la otra avenida (que la cruza) a contramano del tránsito y exponiéndonos a que un ciento sesenta y ocho nos estampe contra su frontal fuselaje.

Todos los días juro que me voy a quejar con la empresa pero lo hice sólo una vez. Jamás me contestaron pero durante los tres días subsiguientes a mi reclamo estacionaron bien...

Sorteado al primer cruce me dirigí raudo hacia mi cercano destino.

Intenté cruzar rápido en el otro cruce de avenidas porque de la otra mano estaba parado el colectivo que me traslada a diario al trabajo.

El semáforo peatonal estaba de mi parte exhibiendo el "hombrecito blanco".

Pero un colectivo de la línea veintinueve que doblaba no y, cruzando con luz roja, giró a la derecha como apuntándome.

Juré que le iba a enviar un reclamo a la empresa quejándome de la actitud homicida de su chofer.

Otro juramento en falso y van...

El colectivo que intenté tomar arrancó y se fue a pesar de todas las señas que le hice para que me esperara un segundo. Ése semáforo destina muy poco tiempo al cruce peatonal y siempre ocurre que ése ápice temporal se consume durante la perpetración de un delito de tránsito repetido: un colectivo que dobla haciendo caso omiso a la luz roja.

Esperé con paciencia al próximo, que no demoró mucho en llegar.

Luego de expresar/desear "Buenos Días" al chofer le solicité el boleto de un peso, que es el mas caro para viajes dentro de la ciudad (y el colectivo en cuestión no viaja a provincia), pero aún así me preguntó hasta dónde viajaba.

"-Te pedí de un peso igual" le dije como aquél que indica que su destino no tiene importancia y que de ninguna manera, al pagar el boleto mas alto, él o su empresa podrían perder rentabilidad.

"-Si. Si. Pero ¿hasta dónde vas?"

"-Hasta Corrientes."

Y marcó en la máquina un boleto de... Un peso.

Me senté en uno de los ocho últimos asientos disponibles, que eran estos que enfrentan a los pasajeros de dos en dos y siempre son los últimos en ocuparse, dando la espalda a la dirección en que iba el vehículo.

A las tres cuadras el colectivo se detuvo para recibir a todos los pasajeros del colectivo que no me quiso esperar tres cuadras atrás y cinco minutos antes. Juro que yo no fui, no lancé maldición ni utilicé conjuro alguno para que esto suceda.

Muy pocas personas del contingente lograron sentarse. Sólo cinco de ellos y en estos asientos "a contramano". De seguro venían todos bien sentados en el otro colectivo así que las caras largas y sofiones fueron casi unánimes.

Un muchacho de gorrita, pantalones pescadores, remera de básquet con un número gigante en la pechera, zapatillas del estilo "ciencia ficción" y tatuajes poco profesionales en tobillos y muñecas se sentó a mi lado pero “pasillo de por medio”, dejando a su novia/amiga/lo-que-fuera del lado de la ventanilla.

No pude ver muy exactamente a la chica pero sí que tenía una minifalda de jeans bastante corta y un escote bastante grande.

Directamente enfrentados con la "parejita" se sentaron un señor de unos setenta con una tintura renegrida, "color tordo" y un muchacho de unos veintipico con jeans, chomba blanca, anteojos, mochila y auriculares. Este último directamente enfrentado a la chica...

Tal parece que el muchacho no pudo evitar que su vista se posara, intermitentemente, en el escote de ella unas veces, y en su falda otras.

El de la gorrita posó la suya en los ojos de él buscando, sin éxito, cruzar sus miradas.

Y así estuvo todo el viaje, con ojos que evidenciaban intenciones homicidas y que no cejaron en su intento de cruzarse a los otros ojitos timoratos a pesar de que su compañera le hablara empujándole su muslo como quien dice: "-Dejá..."

Y el muchacho, advertido y "apichonado" por la situación, bajó su vista, repasó un libro que sacó de su mochila... Pero cada tanto "se le escapaba" una mirada allí, adónde no tenía que mirar...

El colectivo se detuvo en Constitución y quien estaba frente a mi abrió la ventanilla hasta límites insospechados, asomó medio torso hacia afuera y gritó algo en un idioma tan inconfundible como ininteligible para mi como es el guaraní.

El vendedor le acercó una bolsa con chipá al tiempo que el colectivo arrancaba. El comprador no alcanzó a pagar así que, preocupado por quedar como un moroso, le gritó al chofer para que se detuviera. Pero el chofer no hizo caso. Seguramente porque no lo entendió ya que este buen hombre, de seguro sin darse cuenta, nunca había dejado de expresarse en guaraní...

Al rato estábamos los cuatro "enfrentados", por la gracia del "vanguardismo carrocero", sacudiéndonos miguitas del chipá que devoraba el guaraní (probablemente paragüayo), por lo que pude advertir que la manufactura del panificado no era muy buena que digamos.

Continuando con el recorrido, nos adentramos en una de tantas "zonas rojas" de nuestra ciudad por lo que pude advertir varias situaciones de "negociación" entre gente que por allí pasaba (o que iba expresamente a por ello) y profesionales del sexo.

De pronto se escucha una fuerte discusión entre una señora y el chofer. La señora le reclamaba impericia al volante a la voz de "-¡¿Te creés que llevás ganado?!" mientras que el chofer sólo intentaba a viva e imperativa voz callarla: "-¡¡CÁLLESE DE UNA VEZ!!"

A la altura de la calle Estados Unidos no puedo resistirme a observar una imagen que se repite todos los días: El canillita que está "asignado" en esa intersección para la venta de diarios y revistas es un personaje muy peculiar y llama, necesariamente, la atención de todo buen observador.

El tipo se "refugia" en una suerte de recova que tiene un edificio de una de las esquinas y allí se queda muy ancho a leer tranquilamente los diarios, aquellos que se supone debería estar vendiendo acercándose una y otra vez a los vehículos que allí se detienen.

Pero hasta aquí la actitud del fulano. Su forma de vestir es mas llamativa aún: Extrañas remeras de mangas tres cuartos y escotes “en ve”, pantalón corto (corto sí, ni siquiera bermudas), zapatos de obra (tipo botines de operario de fábrica) y medias de lana largas, casi hasta sus rodillas...

Antes de llegar a la calle Alsina observo cómo recién salen de una noche de juerga los concurrentes a un "bar cerrado" que hay por allí, uno que no tiene ventanas y cuya puerta negra metálica sólo se abre a altas y tempranas horas para la entrada y salida de sus clientes que, totalmente borrachos, demoran en su salida matutina dejando escapar del recinto ritmos de salsa a volumen estridente.

Un par de cuadras mas y una panadería especializada en medialunas comienza su reparto hacia varios bares y confiterías de la ciudad, que encargan allí sus delicias de grasa y de manteca.

Pero el proceso de carga resulta a diario accidentado. Mas de tres son las bicicletas que observo partir con canastas gigantes colmadas de las tradicionales facturas. Pero muchas de ellas, por la desmesurada estiba, caen una y otra vez sobre acera y calzada. Y una y otra vez son recogidas y vueltas a poner sobre la pila, que tiene por destino final acompañar los desayunos de los oficinistas de Congreso, Tribunales y aledaños.

Pero eso no es todo ya que una vez encaminadas sobre sus canastas, reciben todo el hollín que las bombas inyectoras carentes de mantenimiento de los vehículos diesel de las empresas de transporte escupen por sus caños de escape.

Un hombre mayor toca el timbre. Otra vez. Y una vez mas…

La ironía del chofer no se hace esperar: “-¿Querés llevártelo para tu casa viejo?” El hombre no entiende bien o no escucha bien. O las dos cosas. Mira a otro señor parado y le dice: “-No entendí lo que dijo. Igual yo no voy a casa ahora, voy a trabajar.”

Me invade súbitamente un pensamiento matemático que me hace calcular la edad del hombre y razonar a la vez por qué razón debe de seguir trabajando a estas alturas de su vida.

El pensamiento se esfuma rápidamente, junto con el razonamiento. Es que avisté la mítica avenida. Aquella que nace en Alem y Madero y termina, como muchos de los que habitan esta gran ciudad, en La Chacarita.

Llegó mi parada. Debo levantarme y bajar. Y lo hago.

Mientras transito los doscientos metros, y dos escaleras, que separan la parada de mi destino laboral agradezco no haberme quedado dormido contra una ventanilla como muchas otras veces.

Un viaje de rutina puede resultar un viaje único en la medida en que uno se detenga a observar y prestar atención a los pequeños detalles.



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Instinto materno

El aporte multimedia del Foro:


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¿Que postear una imagen o un video no es mucho?
Puede ser. Pero es mejor que nada.



Verdades


El fin de semana tuve oportunidad de hacer vida de barrio. Salir a tomar mate a la puerta, ver a los chicos andar en bici, charlar de cosas de la vida. Y también de ver de cerca cómo funcionan las hormonas. Pude ver la cara de pavo que ponen los chicos cuando tienen un amor adolescente. La niña en cuestión (alrededor de unos doce años), linda, simpática, y en control de la situación, usando la bici de los dos amigos enamorados...que con cara de Felipe (el de Mafalda) en la luna de valencia, chorreaban hilos de baba invisible. Una situación muy graciosa. Era increíble verles esas caras, mirándola embobados (uno un poco más que el otro) y siguiéndola a pie mientras ella recorría con la bici la placita.

Yo creo que si en ese momento ella les hubiese pedido, no sé, que le regalaran la bici, las llaves del auto de los viejos, la contraseña de la cuenta corriente o que vayan a Luján haciendo la vertical, hubieran dicho que sí sin pestañear siquiera, tan así era su cara de dispuestos a todo.

Es así señores, el amor los pone bobalicones.

Oído al pasar (0001):

Antes que nada aclaro que esto de "Oído al pasar" ya lo he visto en algún que otro Blog.

Me pareció muy bueno y por eso decidí incorporarlo y aprovechar, por ejemplo, los viajes en colectivo para "parar la oreja"...

¿O porque otro lo hizo antes no puedo hacerlo? Con este criterio habría sólo un Blog, el primero de todos...

Sin mas preámbulos los dejo con este, mi primer "Oído al pasar"...
Un hombre de unos treinta pico, que estaba sentado en un asiento doble lado ventanilla sin nadie a su lado, saluda con la mano a uno de sesenta y pico, que estaba mas adelante semi-sentado en esos caños amarillos extraños que supuestamente sirven para atenazar sillas de ruedas.

El hombre, que llamaré a partir de ahora "Sesenta", agudiza la vista tratando de identificar a quien lo saludó, que a partir de ahora llamaré "Treinta", mientras se acerca y sienta a su lado...

Sesenta: ¿De qué negocio te conozco?

Treinta: Me conoce de un negocio sí, pero de uno en el que no estoy mas...

Sesenta (interrumpe): ¡Aahh! ¡Sí! ¡Ya sé! El de ahí, de Montes de Oca. ¿Hace rato que no estás no?

Treinta: Y sí, desde agosto del 2005 mas o menos.

Sesenta: Si, si, yo sigo yendo cada tanto. ¿Y por qué te fuiste?

Treinta: Además de que trabajaba unas doce horas por día, sufría muchos asaltos.

Sesenta: ¿Ahí? ¿Ahí te asaltaron? ¡Pero en mitad de una avenida!

Treinta: Si. Y a las diez de la mañana, a las dos de la tarde...

Sesenta: ¡La puta que los parió!

Treinta: Y si... En el mostrador de un comercio uno está regalado. Así que ni bien encontré otra cosa me fui.

Sesenta: ¡Pero será posible che! ¡Estamos en manos de estos negros hijos de puta!

Treinta (quiso meter bocadillo pero no pudo con la verborragia del sexagenario. Imagino que atento a que veníamos en un colectivo que acababa de pasar por la estación Constitución y el pasaje conformaba un pintoresco "crisol de razas" quiso morigerar al señor).

Sesenta (alzando la voz): ¡Hay que matarlos a todos! ¡Negros de mierda! ¡Puta madre digo! ¿Sabés lo que hace falta acá? ¿Sabés lo que hace falta acá? En serio, ¿Sabés?

Treinta (quiso contestar pero el hombre lo dejó con la palabra en la boca)

Sesenta: Un Franco.

Treinta (sorprendido): ¿Eeeeh? ¿Un feriado?

Sesenta (excitado): ¡No-no-no! ¡Franco! ¡Franco! ¡Francisco Franco! ¡Uno así necesitamos acá! Total, ¿a vos te va a hacer algo? ¿a mi me va a hacer algo? ¿entonces? Nooooo, con uno así se acaba todo esto...

Treinta: Esteeee... Permiso, yo me bajo acá.

Sesenta: Si, si querido, bajá. Un gusto de verte eh.

Treinta (apurando el paso hasta el timbre): Si, si. Chau.

¡Por la gracia de Dios!


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Reloj no marques las horas


Y sin nada que hacer a esta tremenda hora de un sábado. Y siguiendo con el tema de los cambios horarios y los relojes...

Esta imagen me encanta. Es una de las tantas de los relojes blandos de Dalí. Yo no sé mucho de pintura pero lo que sí se es que me gustan las pinturas de Dalí, no sé por qué pero me atraen, me atrapan. Y yo soy así, cuando me gusta algo, me gusta.

Me acuerdo que la primera vez que vi esta otra imagen



No me la podía sacar de la cabeza, no soy muy buena dibujando pero si me encantaba, en ese momento, dibujar esos relojes derritiéndose. Hoy ya no los dibujo pero me siguen gustando y mucho, pero mucho. Necesito un psicólogo ya, alguien que me interprete!!.
Bueno, sigo haciendo otras cosas porque la verdad es que tiempo no me sobra.


¿Quién es el que empapela la ciudad y se adueña de las calles?

Los últimos días no paro de ver una cara sonriente por toda la ciudad. Afiches, lunetas traseras y laterales de colectivos, camionetas que "arrastran" enormes publicidades con forma de toblerones gigantes y hasta dos colectivos ingleses de dos pisos con la cara del susodicho...

La verdad es que hasta hoy sólo había reparado en la cara con ojos chiquitos como japonés con fiebre y sonrisa ladeada y socarrona a lo Gable.

Pensé que se trataba del mismísimo Jack Palance al comienzo. Pero luego recordé que el viejo murió hace un par de años.


Ahí decidí prestarle un poco mas de atención a toda la panfletería y me "desayuno" con el tal Luis Palau (que en mi vida había oído nombrar).

Bueno, resumiendo y para no aburrir digamos que el tipo es un pastor protestante de estos que mueven multitudes y que bajo el nombre de "Sí a la vida" estará el 14 y 15 de marzo ocupando la avenida mas ancha del mundo desde el gigantesco escenario que montó en el Obelisco porteño hasta por lo menos la Av. Belgrano (hasta allí llega hoy el "andamiaje" y toda la preparación del evento).

Ya hay montados gazebos con muchas personas que trabajan en la organización repartiendo panfletos (hoy llegó uno a mis manos gracias a una compañera de oficina que por allí pasó) y ahí sí (gracias al panfleto) me enteré un poco mas sobre el inefable Palau.

¿Pero cómo no lo voy a conocer che? Si se trata nada menos que el escritor del libro (entre otros y según reza el panfleto) "Diálogo amistoso entre un ateo chino y un cristiano argentino"...

¡Adquirilo ya! Disponible en tu kiosko mas cercano. (No es joda, dice esto).

Bueno, el sábado 15 en realidad va a haber "festival" desde las 15 hs. con "-...malabaristas, payasos, juegos, obra de teatro para niños..."

Lo bueno de todo esto es que la entrada es libre y gratuita.

Humm...

No entiendo un par de cosas (con respecto a este tema claro, en la generalidad son millones las cosas que no entiendo)...

¿Puedo yo hacer un "Festival" montando un escenario en el Obelisco y ocupar y obstruír la "columna vertebral" del tránsito ciudadano por dos días?

Creo que se lo voy a plantear al "Mauri" a ver si se puede...

Porque (traslado los pensamientos amodorrados de mi parietal izquierdo apoyado sobre ventanilla mugrienta de colectivo de la línea 39 mientras observaba la cara de Palau en la luneta trasera de un 60 que largaba humo negro por popa como un dragón resfriado) me sigo preguntando:

¿Que los cartoneros se lleven basura de las bolsas resulta un "robo" porque la basura es de la ciudad y resulta entonces "propiedad privada"?

¿Que los que no viven en la ciudad no se pueden atender en un hospital "público" porque son de otras localidades y allí pagan impuestos y rentas y no aquí? (Vendría bien que le sacaran entonces aquello de "público" a los nosocomios porteños o que apelaran el siginificado de la palabra ante la Real Academia Española).

¿Pero Luis Palau (y no tengo nada en contra del tipo ya que me hizo acordar a Jack Palance que me caía muy bien) puede "disponer a piacere" de la Ciudad?

Humm... (ya es el segundo "Humm..." sí, qué le van a hacer, me gusta usarlo)

De seguro Palau (no me caben dudas) paga una suerte de "alquiler"... ¿O la basura es propiedad privada pero la Av. 9 de Julio no?

Quisiera creer que el tránsito que deberá desviarse varias cuadras lo hará "contento" porque irá pensando que la ciudad enriquece sus arcas...

Tampoco dudo entonces que el dinero que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires embolse por "alquilarse" al "Festival Buenos Aires '08 - Sí a la Vida" se redistribuirá inteligentemente en una disminución en la tasa por Alumbrado, Barrido y Limpieza por ejemplo y de que se publicarán oficialmente las utilidades y destinos de los fondos recaudados.

Humm... (tercero, no sé si último)

La verdad que ahora me entra algo así como una duda ¿no?

(La duda también es en este tema porque en la generalidad también las tengo por millones, como por ejemplo: ...si el Festival de Palau es "Libre y Gratuito"... ¿De dónde obtiene sus recursos?)

Pero volviendo a ESTA duda:

¿A dónde irá a parar la plata que le entre a la Ciudad por el Festival de Palau?


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Mi perro Pancho



Señoras y señores, niños y niñas les presento a MI amigo personal y perrito pechocho re lindo para acariciar: Pancho!

Les voy a contar como entró Pancho en nuestras vidas: Estábamos en la casa de la abuela del – en ese entonces novio – hoy devenido en marido – y se nos ocurrió que podíamos comer churrinches. Como cada vez que hay que comprar algo rico, amablemente y sin protestar mi marido fue a comprar.

Yo me quedé preparando el mate (en esa época todavía era buenita y tomaba el mate sin edulcorante) Tardó un poquito más de lo habitual pero no me preocupé. Lo esperé sentada en la mesa del patio, debajo de la parra. Entonces, se abrió la puerta.

(Aclaro que de la puerta de calle a donde está la mesa hay alrededor de 35 mts. Y además no veo bien de lejos así que por eso...). Veo que tiene en la mano una bolsita y algo blanco debajo del brazo. Como siempre tengo hilos de pensamientos muy coherentes lo primero que se me ocurrió fue que había comprado una gallina (para qué? pensé y en seguida descarté esa pelotudez), entonces pensé que debía entonces ser un conejo (que???).

Finalmente se acercó completamente y era un perruchi!!! Que bonito!!. Pobrecito el perruchi estaba lleno de garrapatas entre los deditos y las orejas y estaba tan pero tan muerto de hambre que se comía todas las pasas de uva chinche que estaban en el piso!

Bueno, hoy gracias a Dios es un muy buen perro al que le gusta jugar mucho a la pelota y dormir en su colchoncito. Panchito viejo nomás!.


Y dale con el cambio horario

La verdad es que debo confesar que no tuve tiempo de buscar buscar para confirmar y sólo estoy tocando de oído pero eso me bastó apra ponerme de la nuca...

¿Otra vez cambiamos el horario? ¿Denserio me están hablando?

Les juro que recién, recién me estaba acostumbrando...el cambio horario me trastornó las vacaciones, estabamos cenando a las 9 de la noche con pleno sol en la cabeza, a vos te parece?.

¿Será más fácil acostumbrarnos ahora que nos devuelven una hora?

La verdad que por tres meses de mierd* para ahorrar energía me trastocaron la vida, por qué no se dejan de robar un poco (dos años era no?) y ahorran ahí.

Saludos!

59 cosas que no me banco...

Iban a ser 100 pero bueh. Ampliaré luego…

1. Que me toquen bocina cuando el semáforo todavía está en rojo. ¿Qué hago? ¿Les paso por arriba a los de adelante? (o si estoy yo adelante): ¿Cierro los ojos y me mando “a suerte o verdad” a ver si me embisten o no de costado?

2. Que me toquen bocina cuando el semáforo todavía está en amarillo. ¿A dónde quieren llegar? ¿Me van a decir que tienen algo taaaan importante para hacer?

3. Que me toquen bocina

4. Esperar a que el tránsito del estacionamiento del shopping circule para estacionar en un lugar cercano, en actitud evidente de que eso es lo que voy a hacer, y que venga un “paracaidista” y estacione justo allí. O muy boludo, o muy turro. O las dos cosas…

5. La “cámara mete-multas” ubicada en Av. Independencia y Av. 9 de Julio. Es un “gasto fijo” ya a esta altura.

6. Subir a un colectivo lleno y terminar, sin saber cómo pero indefectiblemente, mal-parado con los pies contra el “pasa-ruedas”. Y encima te empujan todos “-¡Permiso! ¡Permiso!”

7. Que el colectivero me apure para subir y cerrar rápido la puerta sólo porque frente suyo el semáforo está con luz verde y opera para el como la zanahoria en la vista del burro. ¿Qué quiere? ¿Qué empuje a los que tengo adelante para que pueda cerrar la puerta y no perderse el semáforo? Después termina cruzando en rojo por cualquier lado…

8. Golpear la puerta cerrada de un colectivo cuando está detenido “a menos de cinco metros de su parada” y que el colectivero no sea capaz ni de mirarme. Por cumplir el reglamento ¿vieron? Después no le pidas que se acerque al cordón o que pare en todas las esquinas solicitadas si llueve.

9. Que el colectivero “me lleve de paseo” tres cuadras porque “-No hay parada ahí…”

10. Que con 40° celsius caigan dos gotas y todos los que viajan en el colectivo y están contra las ventanas las cierren herméticamente. ¡Es agua no ácido! ¡Me muero de calor viejo!

11. Que mendiguen e insistan ante una negativa. ¿Es una colaboración de buena voluntad o una obligación?

12. Que en una discusión terminemos por comprobar empíricamente el punto que yo defiendo y aún así mi “rival de turno” no reconozca que estaba equivocado.

Ejemplo: “-¿Viste que llegábamos en tres horas clavadas’” “-¿Pasaron sólo tres horas? Para mi que ése reloj anda mal…” “-No, mirá. El de la TV tiene la misma hora.” “-Entonces salimos mas temprano y contamos mal. No hay otra. Si pasaron cuatro horas como mínimo…”

13. Que en una discusión mi “rival de turno” reconozca que estaba equivocado pero su justificación lo deje, aún siendo así, “mejor parado” que a mi.

Ejemplo: “-¿Viste que el asesino era el mayordomo al final?” “-¡Ja! ¡Claaaaro! ¡Pero quién iba a imaginar que esta película iba a ser tan obvia! No, si vos te diste cuenta porque acostumbrás ver este tipo de películas…”

14. Que el pan sea mas largo que la salchicha. O los fabricantes de panes los hacen largos o los fabricantes de salchichas las hacen cortas… ¡Pónganse de acuerdo muchachos!

15. Pedir un pancho porque quiero “comer algo rápido a la pasada” y que quien lo despacha saque las salchichas de la heladera, las ponga en el agua y enchufe ahí mismo la panchera. ¡Para esperar 10’ me voy a un bar y pido un tostado viejo! Lo peor es que además de la espera el pancho salga poco cocido, poco “hinchado”… y que el pan sea igual al del punto 14.

16. Que el delivery traiga la pizza con la muzzarella a un costado de la caja y encima la caja venga sin “film” plástico. ¿Qué pasó pibe? ¿La trajiste “de canto”? ¿Viene con cucharita para rejuntarla?

17. Desayunar/almorzar/cenar en McDonalds. Pero, a veces, los “compromisos familiares” no me dejan alternativa.

18. Que la máquina de café de la oficina me de un vaso de “agua sucia” en lugar del Moccaccino Amargo que le indiqué.

19. Las yerbas “suaves”.

20. Las yerbas “despaladas”.

21. El mate frío.

22. Que la gente limpie la bombilla con una servilleta entre mate y mate.

23. Ver al verdulero de la esquina descargar todas las mañanas frutas y verduras, ver cómo se le caen en el “agüita turbia” del cordón y ver cómo las junta y las pone “sin mas ni mas” a la venta.

24. Que la estúpida del 3° B se ponga a “ladrar” por teléfono en la ventana a las 0:00 horas con voz idéntica a la de la “Gata” Varela, pero sin la entonación ni el carisma.

25. Que la gente se señale la muñeca solicitándote la hora. ¿Si te preguntan en dónde está el biorsi se señalarán el meato urinario?

26. Cuando no encuentro algo que necesito y alguien, queriéndome dar aliento, me dice: “-Cuando busqués otra cosa, seguro va a aparecer eso, no te calentés…” ¡Pero yo necesito “esto” y no se me ocurre que otra cosa buscar para que aparezca! Y también la variante mas cabreante: “-Lo vas a encontrar en el último lugar en donde lo busques…” ¡Ya lo creo! Porque cuando lo encuentre, terminará mi búsqueda.

27. Los comentarios absurdos del tipo: “-¿Te afeitaste la barba?” No, me la robaron… “-¿Ya llegaste?” No, es tu imaginación y yo todavía vengo en camino… “-¡¿Cómo que te robaron?! ¿Quién fue?” Tu hermana… “-¡Hola! ¿Cómo andás? ¿Qué andás haciendo en este restaurante?” Vengo a pagar la moratoria de Autónomos…

28. Que tiren las botellas de 2 ½ litros “así nomás” a la bolsa de basura. ¿Y ahora? Ya está, le restaron toda su capacidad. ¿Tanto cuesta “estrujarla” un poco antes de tirarla?

29. Vaciar la rejillita de la pileta de la cocina con todos sus restos residuales que incluyen pelos, fideos, migas de pan mojadas, acelga, grasitas de iguana macho mezcladitas con yerbabuena, etc. etc. etc.

30. Que los comerciantes pregunten “-¿No tenés mas chico?” y, si no tengo, no me quieran vender. ¿Para qué se guardan el cambio? ¿Su objetivo no es vender acaso? Porque si resulta que el objetivo es “conservar el cambio” podrían cerrar el kiosco, tomárselas para su casa y listo…

31. Que me llamen todas las noches a las 23:45 horas para hacerme una encuesta de rating televisivo cuando siempre contesto que el TV está apagado. ¿No es inteligente el sistema? ¿Para qué insiste? ¿O por qué no se programa para llamarme mas temprano?

32. Desgrabar los mensajes y escuchar: “-¡Felicitaciones! Lo elegimos para darle una promo exclusiva en la que podrá comprar un Volkswagen en “quichicientas” cuotas sin interés.

33. Los mensajes de promoción de Movistar. Inventores del “spam móvil”…

34. Escuchar un contestador telefónico que dice “-Hola…” …y al rato empieza recién a hablar y delatarse como mensaje mientras uno ya dijo “-¡Hola! ¿Me escuchás?” dos o tres veces como un idiota.

35. No encontrar nunca el control remoto (de lo que sea).

36. Sentarme cada tanto a mirar TV, cosa que casi nunca hago, y encontrar por todos lados “guerras de vedettes”. ¿En serio esto vende?

37. Ver una película dirigida por Roland Emmerich, Tim Burton o Enrique Carreras.

38. El ¿humor? De Woody Allen.

39. Que me hayan sacado el “informativo de la mañana” para enchufarme “Noticias del Agro”… Salía informado a la calle y con una idea de cómo iba a estar el clima, ahora sé a cuánto cotizó la papa en el Mercado Central y el “kilo vivo” en Liniers…

40. Estar haciendo cola, de ésas largas e interminables, y que todas y cada una de las personas que transitan por ahí me pidan permiso para atravesar la cola sólo a mi y a nadie mas. ¿De qué me habrán visto cara? Por aquello de que “el hilo se corta por lo mas delgado” seguro que no es…

41. Llegar a la caja del supermercado y que uno de los artículos que llevo no tenga el código de barras y tengan que llamar a un empleado para que vaya a averiguarlo. “-No, dejá, no lo llevo.” Y que entonces mi mujer me lo reclame porque es “imprescindible” justo ése artículo.

42. Que siempre que estoy en la caja del supermercado haya “cambio de cajero” y se pongan a hacer un “arqueo de caja” interminable. ¿Siempre me toca a mi?

43. Que la caja del supermercado se demore porque al tipo que están atendiendo no le funciona bien la tarjeta o no le toma el código de barras de sus “tickets de compra”. También me tocan siempre a mi…

44. Salir con paraguas y que no llueva.

45. Olvidarme los anteojos.

46. Que mi teclado inalámbrico se quede sin pilas a la 1:00 am y no haya dónde comprarlas.

47. Que mi impresora no imprima porque se le acabó el cartucho de color. ¡¡¡Si yo quiero imprimir sólo en negroooooo!!!

48. Tener que resetear el módem y el router.

49. Que a los dispositivos bluetooth berretas que venden “no les dé el cuero” para sincronizar mi Palm y tenga que usar el cable USB.

50. Que la batería del teléfono celular tenga tan poca autonomía.

51. Que no exista teléfono celular en el planeta tierra que tenga señal en mi oficina.

52. Los precios de Blockbuster.

53. Los precios de Falabella. Llegué a ver un producto tres veces mas caro que en un local cercano de Garbarino (o Frávega o Musimundo, no recuerdo bien).

54. Que haya gente que no se banque nada.

55. La ironía burda (ver punto 54).

56. Querer escribir algo en el Blog y que no se me ocurra nada.

57. No encontrar una imagen acorde a un artículo escrito para el Blog.

58. Escribir finalmente algo para el Blog y que al revisarlo me de cuenta de que está bastante malo.

59. Publicarlo de todos modos.



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Edificio del infierno




Si viviera en un edificio que no albergara tanto ruido:

• podría irme a dormir si tener que escuchar entre sueños un programa que de hecho no estoy mirando
• no estaría al borde del infarto cada vez que me duermo y algún hijo de put* baja la persiana metálica con alma y vida
• no odiaría a los perros caniche que le ladran a la nada a las 12 de la noche
• no me enteraría de por qué fulano es un cagador o por qué mengano se fue a vivir al extranjero, ni de las conversaciones telefónicas ajenas.
• No me levantaría a las 5 AM con el reloj despertador de otra persona cuando el mío está puesto a las 6.
• No me preguntaría “¿qué mierd* es tan gracioso para que se rían así?".

Si no viviera en este edifico del infierno probablemente me estaría quejando de alguna otra cosa, pero quizás podría dormir con silencio. Ahora cuando logro dormirme sueño que me compro un bazooka...

No adherimos al año bisiesto


Esto de los años bisiestos no me genera ningún buen sentimiento vean.

¿Por qué cada cuatro años hay que agregar un día? ¿Por un perejil que no sabía dividir y tuvo que hacer "arreglos de último momento"?

¡A mi nooo! No-no-no-no-nooo...

Primero me adelantan la hora, luego me "insertan" un día...

Así no hay quien pueda organizarse viejo.

¿A alguien le sirve el 29 de Febrero?

A mi no. Lo único que logro es cobrar mi salario un día mas tarde.

Los únicos beneficiados, según observo y entiendo, son las fábricas de pastas que venden "ñoquis del 29" a lo loco.

Este Blog, TN-Tiburones de la Noche  no adhiere ni adherirá a este tipo de desbarajustes en el almanaque.

Así que siendo hoy para "el rebaño" el 29/Feb/2008, publico esta nota "de prepo" con la fecha que para nosotros rige y consideramos en vigencia: 01/Mar/2008.

¿Que si luego vamos a contar todos los días sucesivos como "un día mas adelantado"?

No vayan a creer. Simplemente hacemos esto como un acto simbólico y ejemplificador.

¡Que vuelvan los años de 13 meses de 28 días cada uno!


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