No todas las plagas son lo que parecen


Siempre que viajo, antes que nada quiero conocer a los verdaderos dueños de las tierras que voy a pisar. Es como que necesito su permiso para circular tranquila, para disfrutar de sus paisajes. Sé que también son míos, pero ellos, sólo ellos son los verdaderos dueños.

Esto comenzó con un antojo de mi madre. Solía recibir de su Italia natal un extracto con el cual, al agregarle alcohol, obtenía una famoso licor italiano llamado arquèmuse, con el cual preparaba una sopa inglesa inigualable, porque las vainillitas quedaban de un rojo fascinante que se iba mezclando con los blancos, amarillos y chocolate de las cremas que le agregaba.

Las partidas de extracto se fueron terminando, hasta que un día, chan… consigue la receta (que ahora perdió, pero ese es otro tema). La cosa es que entre los ingredientes figuraba una tal “cochinilla”. Yo supuse que no tenía nada que ver con el animalito asado (sabrosísimo al que estamos acostumbrados, está bien, no me griten, ya sé que no es para todos los días) y me adentré en la búsqueda del ingrediente que la hiciese feliz para recobrar el protagonismo habitual en las reuniones domingueras.

Recorrí calles porteñas a granel, cosa que me encanta, pero mi búsqueda hizo agua. Mi recorrido fue tan, pero tan extenso, que tuve que llegar en el 2007 a Mina Clavero (Córdoba) para, por casualidad, estar frente a frente a este espécimen, que para algunos es plaga y para mis queridos tejenderos es vida.

Mina Clavero (Milac Navira, en comechingón), zona artesana por sí misma, encierra en el aire el paso del mentado aborigen: El término comechingón procede de "comi" serranía o sierra, "chin" pueblo y el sufijo "gon" plural de la palabra pueblo, "pueblos de las serranías". .Siempre que cruzo sus ríos y me duele hasta la médula cada piedra que se me clava en los talones pienso: “Si el comechingón pudo, por qué tú no lo logras”.


Suelo ser bastante rompe… en vacaciones. Mi afán por aprender, curiosear y absorber culturas diferentes a la mía, tortura a mi pobre marido que nunca cesa de seguirme. Junto con todo esto, mi pasión por el tejido, manualidades, y todo lo que se les ocurra que pueda hacerse con las manos, me llevó hasta lo de “la María Inés”, una descendiente de esta cultura tan querida, tan merecedora de mi respeto, como todas las que conozco. Al entrar, un sinfín de artesanías, ponchos, mantas, pachminas, sacos, madejas, adornaban la precaria casa de adobe. En el frente, un telar de aproximadamente 7 metros de largo, se enredaba entre cientos de hebras de pura lana de oveja teñida con tinturas naturales. Sobre mesas muy rústicas, pero orgullosas de lucir tanto producto manufacturado, cuencas de arcilla lucían las tintas naturales:

El verde, del hongo típico de la montaña, el amarillo de hermosas flores que recogen con sus curtidas manos y OooHHH, sobre una pequeña vasija veo y leo con asombro: “COCHINILLA”. Nada tenía que ver el hallazgo en ese lugar, con el licor de la vieja. La miré perpleja a la asombrada artesana y le dije: ¿y esto?, esto necesito yo para el licor que extraña mi madre y no sé ni para qué sirve.


Comenzó a señalar las madejas de lana recién hilada en tonos rojo, rosado, fucsia, era un arcoíris magenta y fue ahí donde comenzó a contar, que la cochinilla es una plaga que ataca al cactus, que se presenta como si la hoja fuese atacada por copos de algodón, que había viajado especialmente hasta Méjico para traer la especie de esa planta crasa que finalmente terminaría enferma, pero que serviría para teñir todo cuanto se le antoje de esa gama espectacular que despierta la pasión de muchos: el rojo.

2009, reincidimos en las sierras, luego de haber ido a visitar el Aconcagua. Todo parece estar igual, la mansedumbre del paisaje logra dominar mi hiperactividad (pero no tanto). Volví a ver a las tejenderas, me faltaba una madejita para completar un tejidito que algún día será algo, tomará forma o volverá a Córdoba (en secreto me cuenta que le gusta pasear junto a mí y ver el río). Lo que si cambió, fue la producción de cochinilla. La misma choza de adobe, “la María Inés” atentísima y sonriente, (claro, desconoce por completo lo que es cruzar la 9 de Julio, a las 14 hs, un lunes o martes de cualquier mes), pero en las paredes, hojas de cactus caían colgadas, llenas de infecciosas cochinillas. Había logrado su cometido, la producción de la plaga estaba a full, y junto a eso la maravillosa gama punzó, había hecho magia con sedas italianas, mantas de pura lana, sweaters tejidos a mano, alfombras, madejas.



Intentando hacer un recorrido cinematográfico, me topo con fotos de los verdaderos hacedores de tanta maravilla: “La María Inés”, sólo teñía, los que verdaderamente tejen, dejan el lomo, disfrutan y se ríen a carcajadas, detrás de sus ranchos armados al lado de las pircas originales levantadas por sus ancestros, son los comechingonas tejenderos, que andan entre los 85 y 90 años, pasando tardes enteras encorvadas en los telares, pero con una sonrisa surcada por el sol, que dan ganas de quedarse y olvidarse, de que los wincas, defendemos límites que ellos desconocen. Dan ganas de contagiarse de tanta vida, dan ganas de tomar unos mates, a ver si nos empapamos de tanto desinterés por el precio de la luz, el gas, las expensas, los chorros, los gobernantes, el vértigo, la ignorancia…Dan ganas de quedarse.


21 comentarios:

Maria "C" dijo...

Lindo relato, señora.
La cochinilla, entonces, viene a ser lo que acá conocemos como pulgón? Vio que acá en Capital, cualquier planta de balcón, malvones sobre todo, se llena de ellos. A mí me enseñaron a combatirlos, ahora que veo que, como todo bicho que anda por este mundo, también puede ser útil al ser humano.

Y, por supuesto, dan ganas de ir y quedarse cerca de esa gente. A ver si una aprende un poco :)

Saludos

Mona Loca dijo...

Yo pensé que se refería a la cochinilla animalito, ésa que es como la vaquita de san antonio...y pensaba que un licor hecho con eso era...asquerosito.
Bah, con esto, que debe de ser otro tipo de animalillo ( o es un hongo?) también, no le miento!
Hay cosas que mejor no saber.


Y al final no contó: le llevó a su madre para que haga la sopa inglesa????

YO, la peor de todas dijo...

Marìa C: si, si, vendrìa a ser como el pulgòn, pero tiene que ser de ese cactus en especial. Gracias por leer todo ese chorizo de palabrerìos.

Monita: El tema madre dejèmoslo ahì. La primera vez que fui, en cuanto "La Marìa Inès" del relato se dio vuelta, le tomè prestadas algunas cochinillas vio??? Las traje, se las entreguè, le comprè tutti los ingredientis, y mi queridìsima madre, perdiò la ricetta. Asi que la sopa inglesa ahora se hace con licor de cafè.
Yo, intensiones tuve, pero bue...
Gracias por pasar por aquì.

Témpera Mental dijo...

Sino vi mal son cochinillas algodonosas, pensar que estudié -entre otras cosas- dos años en el botánico para saber como se combatían estos bichos miserables que arruinaban mis plantas.

Muy interesante tu post.

Saludos.

Nano B- ZANGARO dijo...

Recuedo, no muchi¡o tiepo atràs, seguir los informes de -quien ahora sem e fuera su nombre- periodista de canal 13 que viaja por todos lados, con su narraciòn màgica. Poco a poco me fui imaginando a esa señora en sus tardes tejiendo en su casa. sin saber que este dìa le brindamos homenaje. Hombres y mujeres que viven en un mundo lejos de la Sociedad de la Informaciòn; uno más lento, donde los cambios son màs lentos... Donde la vida paree tenr màs tiempo para uno..

YO, la peor de todas dijo...

Tèmpera Mental: Has dado en la tecla, son algodonosas. En mi balcòn yo tambièn las combato.
Gracias, por decir que es interesante. Gracias otra vez.

Gracias Nano, ojalà pudièsemos combinar todo: un tiempo màs lento con la posibilidad de seguir descubriendo, aprendiendo y estar actualizados... De algùn modo nosotros, aunque metidos en la voràgine, por lo menos, nos dedicamos a lo que nos gusta.
Besos y nos vemos.

BISCOTTI dijo...

Muy didactico su comentario, si hasta pareciera que lo hubiera hecho yo con solo leerlo, espero que le consiga la cochinilla a su Mama.

YO, la peor de todas dijo...

BISCOTTI, realmente Shakespeare deberà estar saltando en la tumba pensando el guionista que se perdiò.
Usted harà los mejores manjares de Barracas, pero se ve que los condimenta con palabras porque las perdiò por el camino.
(Aclaro, Biscotti, es quien me acompaña hace 29 años)
Te quiero igual.

Susy dijo...

Me encantó el relato. Como dijo alguin por ahi: muy didactico, señora.
Conozco a esta señora desde que era una niña y siempre fue muy didactico lo que escribio. Les cuento que esta señora fue la precursora junto con quien escribe, de las web novelas. Una genia total que es docil al Espíritu y se deja llevar por la inspiracion. Si hubiesen podido leer todo lo que yo lei de ella, sabrian que esta columna de los jueves es y va a seguir siendo espectacular. Te quiero Ro. Susi

Fernando Tognis dijo...

Me encantó el post.
Y creo tener algunas cochinillas o algún tipo de hongo/algodoncito que se adhiere al concreto húmedo de mi balcón.
La verdad que no me daría impresión probar un licor de eso. Imagínense que después de saber cómo se hace la chica (y disfrutarla) o de comer roquefort y ricota no deben quedar otras cuya elaboración nos haga pensar dos veces antes de oprobarlas. En síntesis, a veces somos glotones sin escrúpulos.

Fernando Tognis dijo...

jaja perdón, quise decir chicha en vez de chica.

Témpera Mental dijo...

Bueno el que quiera eliminarla de sus plantas porque no les da la utilidad que nos demostró tan gentilmente Yo la peor de Todas, me avisa, que tengo varios años de lucha cuerpo a cuerpo con la muy ladina.

;-P

YO, la peor de todas dijo...

Susy, gracias, exageraste un poco, pero no sabès còmo me gustarìa recuperar todo aquello que escribimos juntas... Hoy serìan best sellers adolescentes.
¿Los diàlogos? Siempre me acuerdo ellos, lamento tanto no tenerlos a mano.
Yo tambièn te quiero mucho.

Fernando: gracias, al lado suyo y al lado de lo que usted hace me siento yo una cochinilla. JAJAJA
Pero bue, si, no sabemos muy bien què comemos, pero lo hacemos.
De todos modos, lo que màs me impresionò es ver a esa gente luchando dìa a dìa contra la industria y apostàndole a lo artesanal. Graciassss.

Tèmpera: Cuando quieras, espero instrucciones, todo lo que pongo en el balcòn se llena de esa plaga que hace estrago con mis malvones, jazmines y azaleas. Porfi. Para colmo estamos cerca del polo petroquìmico de Dock Sud y todo se hace añicos. Gracias.

Témpera Mental dijo...

Pasame tu mail y te envío lo que tenés que hacer, si estás rociando con algo no pierdas más tiempo porque tienen una capa protectora que no permite que pase nada.

Tiene que ser por medio del agua de riego.

;-)

YO, la peor de todas dijo...

Gracias Tèmpera, ya te enviè el email.

Zippo dijo...

Excelente post, Yo...Interesantísimo.
Todavía me asombro de las cosas que saben las personas y cuando lo comparten, es como descubrir cofres con tesoros.
Esta gente, su pueblo, el respeto con el cual Ud se dirige a ellos, la historia que se ha tomado el trabajo de investigar en lugar de andar ensuciando con latas de gaseosa y basura como solemos hacer los turistas en general....muy bueno, la aplaudo.

YO, la peor de todas dijo...

Gracias Zippo, vos sabès que pienso que sos muy talentoso tambièn. Pero el usteeeeeddddd, dejèmoslo aparte, porfi.
Si, me encanta la historia de lo que sea y el respeto que le tengo a las culturas autòctonas es màs fuerte que yo. Gracias nuevamente

Zippo dijo...

Ok, permiso, me voy a fijar qué tenés en la heladera.



(Vos te lo buscaste, eh.)XD

YO, la peor de todas dijo...

ZIPPO: Jajajaa, pasà, pasà, todo verde, todo light, dan ganas de llorar.

Rapote dijo...

Muy bueno. Interesante además.

Lo peor es que se haya perdido la receta... ¡Pucha digo!

¿La habrá afanado Biscotti para su local pensando que era para un budín?

Saludos,
Rapote

PD: Yo le conocía otro uso a la cochinilla pero mejor ni lo menciono... ;)

YO, la peor de todas dijo...

Rapote: JAJAJAJA, no, justo Biscotti estaba entusiasmadìsimo pero no se concretò.
Gracias